Borja Fernández
El futbolista Borja Fernández. Captura de imagen

Borja Fernández, futbolista del Real Valladolid, ha protagonizado un fuerte enganchón en Twitter con Pere Mas. Este periodista catalán es colaborador del diario ‘Sport’, en el que escribe columnas sobre los medios de comunicación como denuncia del mal trato que, a su juicio, se da al FC Barcelona en la prensa nacional.

Este lunes, Mas atacó con dureza al Real Valladolid por negarse a ceder a su entrenador (Sergio González) y dos de sus futbolistas (Alcaraz y Masip) a la selección catalana, que el próximo lunes se enfrenta a la de Venezuela en un partido amistoso en el Estadio de Montilivi (Girona). Mas se niega a creer la versión del club, que achacó su decisión a motivos estrictamente deportivos, en ningún caso políticos. Así, calificó a los dirigentes vallisoletanos como “panda de cobardes”: “Si practicáis la catalanofobia, tened las agallas de admitirlo”, añadió.

Al día siguiente, Borja Fernández replicó al tuit de Mas: “Tenía escrita una respuesta en plan ‘si quieres hacemos lo que a ti te salga del rabo, gilipollas’, pero he optado mejor por escribirte que el club ha optado por una decisión puramente deportiva, pero como hay tanto victimismo, vais por otro lado. Saludos y peces”.

Mas se refirió a la respuesta del jugador como “pura poesía” y se permitió una ironía: “Neruda estaría orgulloso”. Se dirigió entonces a la cuenta de Twitter del Real Valladolid para preguntar: “¿Qué opinión les merece que un jugador de su equipo utilice este lenguaje soez y llame "gilipollas" a un periodista? ¿Es compatible con el apartado 2.3 de su código ético? ¿El club comparte las palabras del jugador?”. Mas puso en copia de esta respuesta a las cuentas de LaLiga y la Real Federación Española de Fútbol.

Como era de esperar, Borja Fernández volvió a intervenir, esta vez para afear a Mas estar tan preocupado por su “lenguaje soez” y en cambio haber “insultado a toda una institución y afición” previamente.

“Panda de cobardes’ no es un insulto”, se defendió Mas; “es una opinión basada en mi convicción de que ocultan los motivos reales de la negativa. Llamarme ‘gilipollas’ es un insulto que no se adecúa al código ético del Valladolid”.