Esta vez la victoria de etapa fue para un astuto Paolo Bettini (Quick Step), quien superó al sprint a otros velocistas como el español Óscar Freire (Rabobank), segundo y que sigue líder, y Allan Davis (Discovery), que lanzó el sprint.

La noticia negativa fue el abandono de Haimar Zubeldia. El corredor del Euskaltel tuvo una caída a 20 kms de la meta tras golpear un cono de señalización en la carretera. Tiene una clavícula rota y llegó a 11 minutos del ganador.

Los 40 últimos kms de la etapa fueron al gran ritmo impuesto por el Quick Step para propiciar la llegada masiva. La bajada al último puerto, el de Bavia, fue arriesgada por la estrechez de la carretera. Los corredores llegaron a descender en fila de a uno y algunos corredores, como Petacchi, lo pasaron mal.

Maniobra al límite 

El sprint fue reducido y Bettini fue mejor por fuerza y táctica. Por algo uno lleva el maillot arco iris de campeón del mundo. Freire terminó con sus ilusiones encerradas contra la valla tras una maniobra del corredor de Livorno.

La tercera jornada de hoy (153 kms entre Viveiro y Luarca), con algún pequeño puerto, fue el aperitivo para el primer gran día de la Vuelta a España, la subida a los Lagos de Covadonga, donde estará la meta tras 185 kms.

Antes de llegar al puerto decisivo los corredores habrán de afrontar el Alto de la Faya de los Lobos (2ª) y el de La Llama (3ª). Se producirá la primera selección entre los favoritos.

Otra jornada con protagonismo de los modestos

Tres gladiadores del pelotón como David de la Fuente (Saunier Duval), supercombativo del Tour 2006, el jersey de la montaña Serafín Martínez (Karpin) y Ángel Vallejo (Relax) se marcharon por delante apenas abandonada la villa medieval de Viveiro, con el beneplácito del Rabobank, que no veía peligro alguno entre los expedicionarios.

Llegaron a tener una ventaja de 3.50 minutos, pero no hubo excesivo desgaste. Incluso se vio a Freire en una agradable charla con Pereiro en la cola de pelotón.

La escapada quedó sentenciada nada más pasar el Alto de Babia (3a), a 33 kms de meta, en un descenso que terminó de romper el pelotón en mil pedazos.