El Bernabéu se harta
Van Nistelrooy en una posición algo incómoda.(Efe)
Real Madrid 0 Levante 1

Bernabéu: 75.000 espectadores.

Real Madrid: Casillas, Salgado, Ramos, Helguera, Torres, Diarra, Guti,
Raúl, Higuaín, Reyes (Robinho, min 46) (Nieto, min 71) y Van Nistelrooy.

Levante: Molina, Manolo, Alexis, Dehu, Rubiales, Riga, Camacho, Tomassi, Robert (Ettien, min 65), Kapo (Berson, min 82) y Salva (Reggi, min 88).

Gol: 0-1 (min 11): Salva (p.).

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Amonestó a Molina, Manolo, Ettien, Tomassi,  Diarra, Sergio Ramos y Torres.

Ya no es por el juego exhibido durante toda la temporada: unos días mediocre, horrendo otros. Ayer mismo, el Real Madrid no mereció la derrota ante el Levante: tuvo ocasiones y el árbitro le escamoteó un par de penaltis. Es cuestión de sensaciones: el Bernabéu asiste a la degradación de un equipo enfermo, que no juega ni sonríe ( y al que se atreva, a Milán). Un Real Madrid deprimente que hace 22 años no marcaba tan pocos goles y hace 16 no perdía siete partidos en 21 jornadas.

Y ayer, en el teatro del Bernabeú –conste que así lo bautizó Calderón–, el público asistió en silencio al drama y, cuando tuvo claro que el argumento no cambiaría y el gol de Salva iba a resumir el partido, tiró de pañuelos y dictó sentencia contra el palco.

Para medirse al Levante, Fabio Capello alineó un equipo malherido, con sólo cinco jugadores sin molestias de algún tipo. El primer golpe llegó a los diez minutos, en un justo penalti que Salva mandó a la red.

El Madrid no halló respuesta hasta la segunda mitad, cuando Raúl se acomodó en el área y las ocasiones –y penaltis no pitados– se fueron sucediendo en esa zona. Pero cuando no es el día, no hay nada que hacer, sólo sacar pañuelos y certificar que el Bernabéu está harto de su equipo... y de sus jefes.