Karim Benzema
Karim Benzema llega a Valdebebas en coche. CAPTURA DE PANTALLA @DeportesCuatro

Karim Benzema ha vuelto a convertirse en ejemplo de lo que no hay que hacer al conducir un coche. El delantero francés acabó el partido contra el Betis con una fractura en la falange del dedo meñique de la mano derecha, por lo que apareció este lunes en Valdebebas con la mano vendada. Hasta aquí todo normal... si no fuera porque iba conduciendo él mismo.

El Código de Tráfico y Seguridad Vial establece, en su artículo 13.2, Normas generales de conducción, que:

"El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencias entre el conductor y cualquiera de ellos".

Vistas las imágenes de Benzema al llegar este lunes a Valdebebas, está claro que contradice la norma.

En caso de que Benzema sea denunciado, puede ser castigado con una multa de 300 a 600 euros y la pérdida de entre tres y seis puntos, en función de qué premisa tomen en consideración las autoridades. La menor de las multas y los 3 puntos consecuentes le caerían si consideran que ha utilizado un dispositivo "que disminuya la atención permanente a la conducción", o bien la mayor y los 6 puntos si consideran que ha conducido "de forma temeraria".

No es la primera vez que un futbolista está en el foco de la polémica por algo similar. Iker Casillas, en 2013, fue duramente criticado por conducir con un brazo escayolado, mientras que Gerard Piqué lo hizo con su hijo recién nacido en brazos.