Después de dos años de ausencia, McGregor regresaba al octogonal en busca de recuperar el título perdido. La lucha sólo pudo durar cuatro asaltos. El bochorno comenzó poco después, cuando Nurmagomedov saltó del ring para agredir a componentes del equipo del irlandés. La acción originó una vergonzosa tángana que terminó con tres miembros del equipo del ruso detenidos y puestos en libertad de madrugada.

Todo ello provocó que los jueces decidiesen suspender la velada y decretar que el ruso era el vencedor por sumisión, después de aplicar una llave de estrangulación que provocó la rendición de su adversario. Esto le permitió aumentar su invicto a 27-0.

"Vi a uno de los hombres de Conor gritando a Khabib, Khabib corrió y saltó desde el octágono, fue tras él. Dos de los hombres de Khabib entraron al octágono, un tipo golpeó a Conor desde atrás, y eso es todo", explicó el presidente de la UFC, Dana White, en rueda de prensa.

En este sentido, White confirmó que están revisando las grabaciones. "La Comisión Atlética del Estado de Nevada nos dio las imágenes, se está llevando a cabo una investigación. Están reteniendo el premio de Khabib, no el de Conor", dijo. "Conor es uno de los hombres que fue atacado, y se negó a presentar cargos. Tres tipos del equipo de Khabib fueron detenidos y liberados, porque Conor no quiso presentar cargos", añadió.

Tras el combate, Nurmagomedov pidió disculpas por el espectáculo en el T-Mobile Arena. "Antes de nada, quiero pedirle perdón a la Comisión Atlética de Nevada, a Las Vegas, sé que esto no estuvo bien", afirmó antes de quejarse del comportamiento de McGregor antes de la pelea, que, según él, caldeó el ambiente entre los dos equipos.

"Habla sobre mi religión, habla sobre mi país, habla sobre mi padre, vino a Brooklyn y rompió el autobús -en el que iba el ruso-, casi mata a un par de personas. ¿Qué hay de todo esto?", añadió.