Barcelona
El pebetero del estadio Lluís Companys, ante el arquero Antonio Rebollo (d) y un joven deportista nacido en 1992. (Efe)

El pebetero del estadio Lluís Companys ha sido este miércoles el centro de los actos de celebración de los quince años transcurridos desde que se inauguraron los Juegos Olímpicos de Barcelona'92, ya que se repitió el encendido de entonces con la flecha del arquero Antonio Rebollo.

El discreto acto conmemorativo contó con la presencia del presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, bajo cuyo mandato se concedió la cita de 1992 a la Ciudad Condal.

Samaranch, en su parlamento previo al lanzamiento de la flecha, repitió la frase de hace quince años, con la que calificó aquellos Juegos como "los mejores de la historia".

Ni Pasqual Maragall, el alcalde de Barcelona en 1992, ni Jordi Hereu, que ocupa el cargo en la actualidad, acudieron a los festejos por encontrarse fuera de la ciudad y por recuperarse de una intervención quirúrgica, respectivamente.

A la montaña olímpica acudieron la secretaria general de deportes de la Generalitat, Anna Pruna, así como el concejal de deportes del Ayuntamiento barcelonés, Pere Alcober, y el presidente de la Unión de Fedederaciones Deportivas Catalanas, David Moner.

Repetición del lanzamiento

El actual Museo Olímpico, situado en la zona donde cayó la flecha de Rebollo hace quince años, acogió las celebraciones, que tuvieron el punto cumbre en la repetición de aquel lanzamiento con el que se encendió el pebetero.

Antonio Rebollo repitió éxito, aunque varió la trayectoria esta vez, al ejecutar el lanzamiento desde el exterior del estadio, y tampoco le entregó la antorcha Juan Antonio San Epifanio sino uno de los jóvenes deportistas nacidos en 1992, Yeray Hernández, cuya especialidad es el tenis de mesa.

La llama presidirá el estadio Lluís Companys hasta el próximo domingo para conmemorar una efeméride que forma parte de los actos programados en el Año del Deporte, organizado este 2007 en la Ciudad Condal.

Los festejos de este miércoles incluyeron un encuentro de voluntarios de la cita de 1992 y la presencia de un grupo de deportistas que nacieron en aquel año, así como la firma de representantes de clubes y federaciones en el libro de honor del Museo Olímpico.