Luis Suárez y Leo Messi.
Luis Suárez y Leo Messi. EFE

El Barcelona se ha impuesto con mucha facilidad al Eibar (3-0), en un encuentro en el que los de Ernesto Valverde no han dominado tanto con balón como suele ser habitual, pero en el que el equipo culé ha hecho mucho daño atacando espacios más abiertos, aprovechando la habitual presión que suele ejecutar José Luis Mendilibar.

Los primeros minutos de partido fueron con un Barcelona jugando a baja altura, esperando a que el Eibar tuviera algún error para salir con velocidad al contragolpe. Fue un escenario de partido que no terminó de gustar a la grada, pero que permitió al líder ponerse por delante.

El 1-0 llegó en el minuto 19, cuando Luis Suárez y Coutinho tejieron una maravillosa jugada a base de paredes, que acabó con la pelota en pies del delantero uruguayo, que finalizó francamente bien ante la salida de Riesgo.

A partir de entonces, el plan culé no hizo más que coger sentido, ya que la desventaja en el marcador del equipo armero provocó que dejase aún más espacios a la espalda de su defensa, algo que fue castigado de forma constante gracias al buen pie de los pasadores del medio campo culé.

En el segundo tiempo, los de Valverde consiguieron bajo ese escenario sentenciar el choque. El 2-0 llegó en el minuto 53, cuando Luis Suárez robó un balón y dejó a Messi mano a mano, que no perdonó, mientras que el 3-0 llegó en el minuto 59, cuando el propio Luis Suárez definió con maestría con el exterior de la bota derecha.