Fermín Cacho
Fermín Cacho en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. ARCHIVO

Fermín Cacho levantando los brazos en la meta de los 1.500 metros. Esa imagen es probablemente la que mejor simboliza el cambio que se produjo en el deporte olímpico español en los Juegos de Barcelona 1992.

El soriano no era uno de los favoritos, pero logró la proeza de reinar en una de las grandes pruebas de los Juegos, en una muestra de lo que había cambiado el deporte español desde que Barcelona fuera designada sede olímpica seis años antes.

Un plan muy bien elaborado convirtió a España en una potencia en los Juegos que organizó

El triunfo del mediofondista era el primero de un español en una de las pruebras reina de los Juegos Olímpicos y el oro se sumaba al logrado días antes por Daniel Plaza, los dos primeros oros del atletismo de nuestro país en el mayor evento deportivo del mundo.

Antes de la organización de los Juegos de Barcelona, España era un país tercermundista a nivel olímpico.  El récord de medallas en una misma cita olímpica estaba en apenas 6, las logradas en Moscú 1980, y el número total de metales logrados en la historia era de 26.

Pues bien, de lograr 26 medallas en todos los Juegos juntos, a conseguir 22 en una sola cita, con 13 de ellas de oro. Ser sede de unos JJ OO supuso un cambio radical en el deportes español. La inversión que se hizo, con la implantación del PLAN ADO, las mejoras en las instalaciones deportivas con centros de alto rendimiento y un plan diseñado a la perfección y con la suficiente antelación provocó el salto cualitativo del deporte español en unos Juegos.

Contando las de Plaza y Cacho, España logró 13 medallas de oro en total: cuatro en vela, dos en judo, una en ciclismo, una en hockey hierba, una en tiro con arco y el colofón final con la victoria en el torneo de fútbol. El sexto lugar en el medallero colocaba a España como una gran potencia del deporte mundial.

Atlanta 96: Aprovechando el impulso

Con la euforia de lo sucedido en Barcelona, la delegación española afrontaba el reto de Atlanta 1996 como una confirmación a lo sucedido cuatro años antes. Había que corroborar que los éxitos cosechados no habían sido un espejismo, un oasis en medio del desierto, si no un verdadero impulso del deportes español.

Atlanta supuso la confirmación del cambio en el olimpismo español

Evidentemente, no se esperaba igualar el papel que se hizo como anfitrión, pero la participación española se calificó como de exitosa. Pese al descenso en el medallero (del sexto lugar al decimotercero) y al inferior número de oros (de 13 a 5), el número de medallas no distó demasiado de la cita de Barcelona.

España logró 17 medallas en Atlanta, solo 6 menos que cuatro años antes, y empezaba a posicionarse como una potencia destacable a nivel mundial, olvidando las anteriores participaciones en las que la delegación española apenas cosechaba éxitos aislados.

El dominio en ciclismo (oro y plata en la contrarreloj con Indurain y Olano), el éxito del equipo femenino de gimnasia rítmica, el waterpolo y la siempre fiable vela (dos oros) dieron los mayores éxitos a España, que además se consolidaba en otras disciplinas como el tenis (tres medallas, dos de ellas de Arantxa Sánchez-Vicario), el judo (otras tres) o el atletismo (dos).

Además, España se consolidaba como una potencia en deportes de equipo, disciplinas en las que cayeron tres medallas, pues al waterpolo se unió el hockey hierba (plata) y el balonmano (bronce).

Sydney 2000, un paso atrás

Con el cambio de siglo llegó para España un cambio de generación y un bajón en los resultados en Sydney 2000. Solo 11 medallas y apenas 3 de ellas de oro cosechó la delegación española en Australia.

Los resultados en el 2000 hicieron temer una vuelta al pasado

La vela, sustento del medallero español en las últimas citas, fue la gran decepción. Ni una alegría dio un deporte en el que España estaba siendo dominadora, pero no fue la única decepción. Solo una medalla en atletismo (bronce de María Vasco) y pocos exitos a nivel general.

El ciclismo fue la única disciplina que repitió medalla (en pista y de montaña) y los deportes de equipo volvieron a cumplir con la plata de la selección de fútbol y el bronce del balonmano.

Atenas 2004, la cita de las platas

Pese a que en el medallero la participación española pudiera parecer parecida a la de Sydney (puesto 20 en Grecia, el 25 en Australia), la actuación de los españoles en Atenas 2004 volvió a dejar buen sabor de boca ocho años después con 19 medallas. La falta de fortuna dejó a muchos deportistas con la miel en los labios, pues 11 de ellos consiguieron una medalla de plata , un logro de gran valor pero que les dejó a un pequeño paso del éxito absoluto.

Solo en Barcelona se han logrado más medallas que en Atenas

Con la vela volviendo a dar las alegrías que acostumbraba (oro de Iker Fernández y Xabi Martínez y dos platas) y las apariciones estelares de Gervasio Deferr y David Cal (campeón y subcampeón), muchos deportistas se tuvieron que conformar con la plata. Tres veces en ciclismo, una en atletismo, tenis, hípica, piragüismo, voley playa, tiro y las dos mencionadas de la vela. Grandes actuaciones, pero insuficientes para ascender en el medallero olímpico.

Como colectivo, destacó de nuevo la buena actuación del ciclismo (5 medallas, tres platas y dos bronces), y la gran decepción vino de los deportes de equipo, que no cosecharon ni una presea. Especialmente triste fue que el equipo de baloncesto, tras un inicio arrollador, se fuera a casa de vacío, al tener la mala suerte de cruzarse con unos Estados Unidos muy inspirados en cuartos de final.

Pekín 2008, sigue la buena línea

Los pasados Juegos Olímpicos de Pekín 2008 mantuvieron la buena línea de la delegación española, que otra vez logró una cifra cercana a la veintena de medallas, logrando en esta ocasión 18. Otra vez la mejor cosecha fueron las platas, con nada menos que diez, más de la mitad, pero los cinco oros logrados en esta ocasión hicieron que se quedara más arriba en el medallero: puesto 14.

El ciclismo fue el gran triunfador en China junto a Nadal y el baloncesto

El ciclismo volvió a ser la disciplina más destacada, logrando nada menos que cinco medallas, dos de ellas de oro. Junto a esta disciplina, la vela siguió dando alegrías (oro y plata), el piragüismo se consolidó gracias a los brazos de David Cal (dos platas) y el tándem Craviotto - Pérez Rial, y Rafa Nadal, el mejor deportista español del momento, no falló llevándose la victoria en el individual de tenis.

Con Gervasio Deferr salvando a la gimnasia y Mengual-Fuentes a la natación, la gran decepción fue el atletismo, que no logró ni una sola medalla en China. El batacazo fue descomunal, pues desde Los Angeles 84 siempre había llegado alguna medalla gracias a esta disciplina. La polémica entre el 'optimista' Odriozola y varios atletas aún se recuerda cuatro años después.

Los deportes de equipo, tras el bache de Atenas, volvieron a dar la cara. Meritorio bronce en balonmano y histórica plata en baloncesto tras perder en la final ante Estados Unidos en uno de los mejores partidos de la historia del baloncesto.

Londres 2012, muchas incógnitas

Dos décadas después de Barcelona '92, España afronta los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con mucha ilusión pero también con muchas incógnitas. El batacazo en atletismo que se produjo en China corre riesgo de repetirse, pues el ansiado relevo generacional no se ha producido. La natación sigue generando muchas dudas y la gimnasia es una incógnita.

Con las bajas de Nadal y de varios de nuestros mejores ciclistas, la vela y el piragüismo centran gran parte de nuestras esperanzas, mientras que los deportes de equipo llegan a Londres más fuertes que nunca, especialmente en fútbol y baloncesto, donde somos potencias mundiales. El desenlace definitivo, el próximo 12 de agosto.