Messi y poco más. El talento del argentino, que hizo tres goles, bastó para doblegar a un Ajax que plantó más cara de lo esperado pero que fue demasiado inocente ante la meta azulgrana. El Barça acabó goleando, pero su juego dejó demasiadas dudas.

Las rotaciones de Martino dejaron fuera del once inicial a Xavi y el control de juego habitual de los culés no se vio en esta ocasión. Los holandeses no se arrugaron, salieron siempre con el balón jugado y llegaron más de lo esperada a la portería de Valdés.

Las rotaciones de Martino volvieron a dejar en el banquillo a Xavi

Sin ocasiones ni casi llegadas, tuvo que ser Messi el que resolviera.  Se hizo con un balón en la frontal, forzó una falta y fue el encargado de convertirla en gol con un golpeo magistral al palo del portero.

Lejos de dar tranquilidad, el tanto relajó al Barça. Sin presión ni dominio, el conjunto azulgrana vio como el Ajax llegó con demasiada comodidad y pudo incluso haber empatado con dos claras ocasiones de Van Rhijn y Duarte.

La osadía del equipo de Frank de Boer tuvo su castigo en la segunda parte. Messi decidió que, a falta de buen juego, él pondría los goles. En dos jugadas individuales hizo dos goles y, entre ambas, un cabezazo de Piqué castigó a la blanda defensa rival.

Partido finiquitado con goleada y al que Valdés puso la guinda parando un penalti, pero bien hará el Barça en preocuparse por el juego exhibido y tratar de mejorar.