La junta general de accionistas del Real Betis empezó sobre las 20.30 de ayer sin incidentes, aunque en medio de un clima de cierta tensión. En los aledaños del hotel se dieron cita béticos contrarios a la gestión del actual consejo, que portaban pancartas en las que se leía: «Por un Betis libre». Éstos intercambiaron insultos con otros que portaban distintivos de los Supporters Sur, peña radical que apoya al consejero delegado, Manuel Ruiz de Lopera. El consejo tenía la intención de proponer un presupuesto de 33 millones de euros, nueve más que el de la pasada temporada, y la aprobación de un balance del ejercicio anterior que ha arrojado más de 42 millones de beneficios, antes de impuestos. Al cierre de esta edición (0.30 h), la junta seguía reunida.