Chema Rodríguez
El central español Chema Rodríguez (dcha) lucha por el balón con el pivote checo Vaclav Vrany. EFE

La selección española de balonmano arrancó el Campeonato de Europa con una contundente y convincente victoria (37-25) sobre la República Checa, que sólo quedó empañada por la lesión del portero Arpad Sterbik, que no se sabe si podrá continuar en el torneo.

Conocedor del peligro que entraña el lateral Filip Jicha, el seleccionador español, Valero Rivera, no dudó en colocar desde el inicio del partido una defensa individual sobre el jugador de Kiel con el objetivo de empanar el juego ofensivo de los checos. Una decisión que no tardó en dar resultados al equipo nacional, que pareció controlar al conjunto europeo, muy espeso ante la imposibilidad de jugar con su gran estrella.

Pero los jugadores de la talla de Jicha siempre se las ingenian para aparecer en los partidos importantes, por lo que pese al estrecho marcaje de Víctor Tomás, el cañonero checo logró sacar a relucir su poderos brazo en más de una ocasión.

Iker Romero fue el máximo goleador del equipo español en la primera parte con siete tantos

Circunstancia que unida a las dos exclusiones recibidas antes del ecuador del primer tiempo por Rubén Garabaya, permitieron a la República Checa lograr unas tímidas ventajas iniciales en el marcador para situarse 6-8 (m.16) en el marcador. Sin embargo, el equipo español no estaba dispuesto a sufrir ninguna nueva humillación y de la mano de Iker Romero, máximo goleador del equipo español en la primera parte con siete tantos, logró igualar rápidamente el marcador (10-10).

La excelente actuación del lateral del Barcelona Borges pareció ajustar definitivamente, tanto en ataque como en defensa, el juego del equipo español, que pasó por encima a los checos en el tramo final de la primera mitad.

Tal y como demuestran el contundente parcial de 8-0 que le endosó el combinado nacional en los últimos trece minutos del primer período, en los que los colegiados rumanos Din y Dinu, por fin, decidieron castigar la dureza de la defensa checa con las merecidas exclusiones.

Sanciones que permitieron afrontar a España durante algunos minutos hasta con tres jugadores de campo más sobre la pista, una circunstancia que España no desaprovechó para despegarse al llegar al descanso en el tanteador (10-17).

España no perdonó

La enorme renta del equipo español desajustó un tanto al equipo español, que permitió que la segunda parte se convirtiera en un continuo intercambio de goles, del que también salió beneficiada la selección.

Con un Iker Romero imparable y con la irrupción desde la línea de seis metros del pivote Julen Aguinagalde, España aumentó (m.45) su ventaja hasta los diez goles (28-18), que convirtieron el tramo final del encuentro en un mero trámite.

Un trámite que España no quiso desaprovechar para lograr una importante renta (37-25), que puede ser decisiva, en el caso de dobles y triples empates, para dilucidar el pase a la segunda ronda.  

Ficha técnica:

37- España:
Sterbik; Víctor Tomás (5), Gurbindo (1), Chema Rodríguez (2), Romero (14, 8p), Juanín García (5) y Aguinagalde (3) -equipo inicial- Hombrados (ps), Alberto Entrerríos (2), Garabaya (-), Prieto (-), Raúl Entrerríos (2), Ugalde (1), Malmagro (1) Aguirrezabalaga (1) y Morros (-)

25 - República Checa:
Stochl; Filip (2), Hynek (-), Kubes (1), Vrany (5), Jicha (8,4p) y Nocar (1) -equipo inicial- Galia (ps), Vitek (2), Mickal (2), Zdrahala (-), Piskac (-), Sobol (-), Mraz (1), Stehlik (1) y Sklenak (2)

Árbitros: Din y Dinu (Rumanía). Excluyeron por dos minutos a Garabaya (2), Gurbindo, Víctor Tomás y Morros en España; y a Vrany, Sklenak, Jicha, Nocar, Hynek y Kubespor en la República Checa.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada del grupo D del Campeonato de Europa de Austria 2010 disputado en el Arena Nova ante unos 2.500 espectadores.