Jesé
Jesé Rodríguez, con la gorra de Batman. Real Betis

De un tiempo a esta parte, los futbolistas no sueñan sólo con ganar títulos. El Balón de Oro, un premio que hace décadas apenas atraía el interés del aficionado cuando aparecía en la prensa un par de días al año, es ahora uno de los grandes objetivos en la carrera de muchos de ellos, que hasta negocian bonus en sus contratos por ello.

El brasileño Vinícius Junior ha sido el último en manifestar no sólo que sueña con el premio de ‘France Football’, sino que se considera un ganador potencial: “Me veo ganándolo con 25 o 26 años; a esa edad ya estaré haciendo las cosas muy bien”, dijo este martes en la Cadena Ser.

Jesé Rodríguez también puso plazo a su deseo. Cuando despuntaba en el Real Madrid, el delantero canario concedió una entrevista en la que la aconsejable prudencia no alcanzaba a tapar la ambición: “Es muy difícil. Es un sueño ganarlo, hay que ir pasito a pasito y ganarse un hueco en este equipo, que es muy difícil, pero a ver si de aquí a cuatro años podemos estar ahí. Tengo cualidades y talento”, dijo también en ls Ser el 28 de enero de 2014. Poco después, sufrió una grave lesión de rodilla que frenó su progresión. Desde entonces ha pasado por PSG, Stoke City, Las Palmas y ahora Real Betis.

Robinho se vio también en la cima del fútbol mundial: “Hay que intentarlo, trabajar mucho. Sé que es difícil, pero no imposible. Sé que tengo fútbol para eso y voy a trabajar para, quién sabe, un día de aquí a dos o tres años pueda ser Balón de Oro”, dijo en diciembre de 2006, durante su segunda temporada en el Real Madrid. Al marcharse, año y medio después, no había desistido: "Voy a conseguir ser el mejor del mundo en el Manchester City". En Inglaterra no ganó ningún título y su bagaje desde entonces son dos regresos al Santos y un paso discreto por Milan, Guangzhou Evergrande, Atlético Mineiro y su actual equipo con 35 años, el Basaksehir.

Un plazo similar manejaba Mario Balotelli, que desde muy joven se promocionó como candidato. En 2016, al ver que su carrera se estancaba, un periodista le recordó su previsión: “No es tarde aún. Creo que podría haberlo ganado, pero trabajando y entrenando bien podría ganarlo en dos o tres años”, dijo el delantero italiano. Tras aquello, regresó sin pena ni gloria al Milan y puso rumbo a Francia: primero en el Niza y ahora en el Olympique de Marsella.

Contemplado en el contrato

No sólo periodistas y prensa inflan las expectativas. También los clubes. En el traspaso de André Gomes, Valencia y Barcelona pactaron un bonus en caso de que el centrocampista portugués llegara a ser distinguido como mejor jugador del mundo, con un máximo de 15 millones de euros si lo ganaba no una sino varias veces. Tras dos temporadas decepcionantes en el Camp Nou, Gomes juega cedido en el Everton. Él fue el más cauto de todos: “Si llego un día o no al Balón de Oro no es importante y no está en mi pensamiento”.