Serena Williams
Serena Williams celebra el título tras ganar la final del Abierto de Australia (AFP). AFP

Serena Williams arrolló a María Sharapova por 1-6 y 2-6 proclamándose campeona del Abierto de Australia.

La estadounidense, que logra así su tercer título en Melbourne, no encontró rival en la número 1 del mundo, que se vio superada por el poderío de la pequeña de las hermanas Williams.

Serena saltará al puesto 14 del mundo, culminando un regreso espectacular

 

Tras este triunfo, en una de las finales femeninas más cortas de la historia, y la consecución del vigésimo séptimo título de su carrera, Serena saltará al puesto 14 del mundo, culminando un regreso espectacular después de haberse perdido gran parte de 2002 debido a una lesión en el tobillo derecho, y 2004 para recuperarse de una operación en el cuádriceps izquierdo.

En 2006 Serena apenas jugó cuatro torneos, llegando a las semifinales de Cincinnati como mejor resultado.

Serena había ganado el Abierto de Australia en 2003 y 2005, en ambos salvando bolas de partido en semifinales.

Hace dos años, precisamente Sharapova dispuso de tres de ellas en la penúltima ronda, y tampoco pudo con ella.

"Soy insaciable"

"Sabía lo que quería hacer, porque soy insaciable", dijo Serena tras humillar a la rusa Maria Sharapova (6-1 y 6-2). "Creo que todavía hay cosas que incluso puedo hacer mejor, y estaba segura de lo que deseaba hacer cuando salí ahí fuera".

Cuando juego bien es difícil que alguien me gane en el circuito femenino, porque tengo un estilo único, un juego singular. Yo nací para jugar al tenis

Señaló que este triunfo había que colocarlo por encima del resto. "Nunca esperaba perder, porque siempre me mantengo positiva. Esta mañana me levanté y me sentí diferente a cuando gané en Wimbledon. Muy feliz, con mucha confianza, sin nervios", aseguró.

"He tenido ampollas, he estado enferma, tuve diarrea y alcancé la final, así que me desperté hoy sabiendo que cualquiera que fuera el resultado estaría feliz", dijo.

Serena señaló que la victoria fue fruto de su agresividad. "Mi padre y mi madre me enseñaron a jugar así al tenis y cuando juego bien es difícil que alguien me gane en el circuito femenino, porque tengo un estilo único, un juego singular. Yo nací para jugar al tenis", señaló.