Rodri Hernández
Rodri Hernández, junto a Enrique Cerezo en su presentación como jugador del Atlético de Madrid. ATLÉTICO DE MADRID

La afición del Atlético de Madrid está viendo este verano que apenas acaba de arrancar con pavor. No ha pasado un mes desde que acabó la Liga 2018/19 y ya han perdido a jugadores que consideraban fundamentales en su equipo, figuras que alcanzaron el estatus de ídolos tras formar parte de una plantilla que llegó a dos finales de Champions League y les hizo recuperar el pulso frente a los teóricamente todopoderosos FC Barcelona y Real Madrid.

El último en bajarse del barco colchonero ha sido casi un recién llegado, Rodri Hernández. El ex del Villarreal volvió al Atlético, en cuya cantera se crió, como una de las más firmes promesas del fútbol español e incluso como el relevo natural de Sergio Busquets en la selección. Sin embargo, una llamada de Pep Guardiola para convencerle para irse al Manchester City, y un aumento importante de sus emolumentos, ha sido suficiente para convencerle para hacer las maletas y poner rumbo a la Premier League.

Se une así a las bajas de Godín, Lucas, Juanfran, Filipe y Griezmann, cada una con sus propias circunstancias. El uruguayo deja el Atlético como capitán para convertirse en el futbolista mejor pagado del Inter de Milán, en una de las despedidas más sentidas por el cariño y comunión que alcanzó con la afición. Un caso muy parecido al de Juanfran, cuyo pasado en el Real Madrid no sólo no le ha pesado, sino que le ha convertido en un ídolo mucho mayor. Lo resumió él mismo: "Vino un vikingo y se va un indio". Su destino, a día de hoy, no está del todo claro, pero será fuera de España.

Filipe Luis, otro de los hijos pródigos con pasado blanco, no acaba de ver claro su futuro y tampoco continuará. Los últimos rumores apuntan a dos destinos: o su Brasil natal o el Olympique de Lyon, donde puede encajar como sustituto de Mendy, recién fichado por el Real Madrid. Ni siquiera la marcha de Lucas Hernández, con 80 millones de por medio, le han hecho ganar enteros.

El caso de Antoine Griezmann es, posiblemente, el que menos sorprenda. El francés ya montó el show el año pasado con su decisión, y aunque apunta al Barcelona, ni entre la afición culé convence (aún les duele que les dejara tirados), ni entre los propios rojiblancos va a dejar buen poso, pese a haber sido un jugador fundamental en el crecimiento futbolístico y en la idea del 'Cholo' Simeone en los últimos años.

La suya es una salida confirmada a partir del 1 de julio, pero también puede salir otro puntal, Diego Costa. El de Lagarto no ha acabado de mostrar todo lo que se exigía de él en su segunda etapa como rojiblanco y hay muchas voces que apuntan a un contrato de muchos ceros desde China que le hará salir.

Joao Félix, la ilusión se acerca

Ante semejante desbandada, los rojiblancos no sólo piden, sino que casi exigen fichajes ilusionantes. De momento, el único confirmado ha sido Felipe Monteiro, procedente del Oporto. Un defensa de 30 años que llegará para apuntalar la debilitada defensa tras las marchas antes citadas.

El que esperan como agua del mes de mayo en la grada del Wanda Metropolitano es el de Joao Félix. La última gran estrella del fútbol portugués está colocado por muchos expertos como un jugador potencialmente considerado como un crack mundial. Rápido, con regate, con gol y que ha logrado la friolera de 20 goles con el Benfica en su primera temporada en la máxima categoría del fútbol portugués.

Su llegada al Atlético se da por hecha, aunque desde el conjunto lisboeta se han apresurado a negar cualquier negociación con ningún club por su estrella. El jugador, que está representado por Jorge Mendes, tiene un precio de salida de 120 millones de euros, que vistos los ingresos que ha tenido el Atlético no debería ser un precio demasiado alto. En cuanto le confirmen, será con mucho no sólo el fichaje más caro de la historia del Atlético, sino también el portugués por el que se ha pagado más, superando los 100 millones que pagó la Juventus al Real Madrid por Cristiano Ronaldo.

Aunque Joao Félix es la mayor ilusión, no puede ser el único fichaje que haga el Atlético si quiere mantener el edificio intacto. Hombres de menor peso mediático como el espanyolista Mario Hermoso o el barcelonista Nelson Semedo también están en la terna para reforzar a la plantilla de Simeone. Sin olvidar un viejo sueño del 'Cholo', el uruguayo Edinson Cavani.

Otro de los que puede llegar al Wanda Metropolitano no tendrá que moverse de ciudad. El madridista Marcos Llorente va a realizar el viaje contrario al de su padre Paco, que en 1987 cambió la camiseta del Atlético por la del Real Madrid. La falta de minutos del joven centrocampista con Zidane le ha hecho aceptar la idea de que tiene más futuro en el equipo de Simeone que en el del club de su infancia.