Griezmann
Griezmann, del Atlético de Madrid, entre Wakaso y Pina, del Alavés. EFE

El Atlético de Madrid superó (3-0) al Deportivo Alavés con dos goles de su pareja de delanteros. Kalinic demostró que puede ser importante para Simeone en ausencia de Diego Costa y Griezmann, una vez más, que está para marcar diferencias. Cerró el marcador Rodrigo, ya en el 88.

El croata salió un tanto acelerado (en cuatro minutos ya había hecho dos faltas a su marcador y había visto una amarilla). El francés, muy activo, lo mismo que Correa y Lemar entre líneas. Desde el primer minuto se pudo apreciar la intensidad del partido, reflejada en las cuatro tarjetas que el árbitro mostró en los primeros 20 minutos.

Arias dio profundidad al equipo por la derecha, y de sus botas nació el 1-0. El lateral colombiano acomodó bien un envío de Lemar y sacó un centro preciso que remató Kalinic como pudo, que fue con el vientre. El ariete croata no sólo dio la razón a Simeone, sino que lo celebró con él en la banda.

El Alavés apenas reaccionó, más allá de un derechazo lejano de Ibai. La peor noticia para el Atlético la trajo la rodilla de Lucas, que tuvo que dejar su lugar a Giménez tras salir mal parado en un forcejeo con el peleón Calleri, que le cayó encima.

Abelardo, al ataque

Tras el descanso, Abelardo introdujo un cambio ofensivo: Borja Bastón por Wakaso. Sin embargo, la primera ocasión del segundo tiempo fue para el Atlético: un cabezazo al poste del propio Giménez. En el 55, Simeone retiró al goleador Kalinic y dio entrada a Vitolo, justo después de una buena ocasión del Alavés, que no acertó a rematar bien Borja. Y en el 63, el Cholo agotó los cambios y puso al joven defensa Montero en lugar de Lemar.

El Alavés tenía más balón y jugaba más en campo rival que en la primera parte, aunque igualmente sin acercamientos de verdadero peligro al área de Oblak, que solventaba con autoridad todos los balones que acechaban. Lo más peligroso quizá fue un remate de espuela de Borja, que se marchó fuera.

Cuando más volcado estaba el equipo vasco, el Atlético le sorprendió. Vitolo recuperó en las proximidades del área y condujo el balón hasta ver la carrera de Griezmann. El francés ganó la espalda a la defensa y encaró a Pacheco. Su primer remate dio en el poste, pero en el rechace a puerta vacía no podía fallar, y no falló. Tampoco Rodrigo en el 88, cuando apareció en el área para cazar un duro disparo de Correa que había rechazado Pacheco.