Seguramente en Pamplona nunca habían celebrado tan fuerte un gol del Granada como uno de Osasuna: era el que les devolvía a Primera División.

Con el empate ante el Cádiz de la noche del domingo, los rojillos se quedaban a un paso del ascenso, que llegaría en caso de que el Granada hiciera los deberes ante el Alba, algo que finalmente ocurrió gracias a un solitario gol de Adrián Ramos.

Los jugadores de Osasuna se habían reunido en la tarde del lunes en El Sadar para seguir el partido entre Granada y Albacete todos juntos y está previsto que los festejos se inicien en Pamplona en la misma noche.

Osasuna, con Jagoba Arrasate al frente,  se consagra como campeón de la categoría de plata y regresa a Primera División dos años después.