Daniel Martín Anaya en competición
El arquero, durante la disputa del pasado Mundial de Holanda en el que se colgó el bronce. Paralímpicos

En el deporte destacan a menuda heroicas historias de superación. Una de ellas es la del arquero Daniel Martín Anaya, quien a sus 25 años se ha convertido en uno de los mejores deportistas del planeta en tiro con arco adaptado.

El arquero se quedó ciego a los 2 años, cuando su nervio óptico comenzó a atrofiarse. No obstante, y pese a apreciar solamente contrastes de luz, lleva practicando el tiro con arco desde los 19 años, cuenta en su palmarés con el título nacional y se convirtió en el primer español en subir al podio mundial tras colgarse el bronce en el pasado Campeonato del Mundo de Holanda.

Pese que siempre tuvo amigos que le siempre le han ayudado durante su infancia, Martín reconoce que vivió una niñez tremendamente dura, ya que tuvo profesores “que se reían de mí”, asegura en entrevista a El Español.

El bullying estuvo muy presente en su vida “con compañeros de clase sobre todo en primaria y con maestros en bachillerato”, recuerda: “Había profesores que me decían que saliese a la pizarra para dibujar sabiendo el problema que tenía… u orientadores que decían a los compañeros de clase que no fuesen conmigo porque tenía que ir solo.

Pionero con arco

El deporte le ha ayudado “a superar muchos obstáculos”, ya que “no ha sido fácil llegar hasta donde estoy: fui el primero en empezar en España y tuvimos que abrir nuevos caminos, hacer muchos papeleos... Fue todo muy difícil. Siempre he tenido muchos obstáculos y he tenido que hacer muchos sacrificios, pero hay que responder a todo ello y superarlos”, admite el medallista mundial.

Uno de sus sueños está en los Juegos Paralímpicos, aunque tendrá que esperar hasta París 2024 porque su categoría no existirá aún en Tokio 2020. Lo que no hay duda es que “cada día supero muchas barreras y obstáculos e intento aprender lo máximo posible” y quiere seguir haciéndolo en el deporte y en la vida.