Tiene 34 años, es profesora de educación física y será la primera mujer juez de línea de la historia en Primera División.

María Luisa Villa, del colegio castellano manchego, sigue entrenando cada día con la mirada puesta en el último fin de semana de agosto cuando comenzará la Liga. (calendario)

Voy a trabajar psicológicamente para que, cuando salga al terreno de juego, pensar que es un partido más.

Su experiencia la avala: ha dedicado al arbitraje trece años de su vida, los tres últimos como asistente del colegiado Francisco Javier Ontanaya en Segunda División.

Es, además, internacional y ha participado en las Olimpiadas de Atenas y en el Mundial sub-20 de Rusia. Sabe que, por el hecho de ser mujer, todo el mundo estará pendiente de su debut, pero es algo a lo que está acostumbrada y no le preocupa.

"Queda como anécdota nada más saltar al terreno de juego, después empieza el partido y ya no te ven como mujer, sino como árbitro asistente".

Curiosamente, está obligada a superar las mismas pruebas físicas que sus compañeros hombres. A partir de ahora, además, María Luisa estará sometida a la presión de Primera División, de vérselas con las estrellas del fútbol mundial.

"Voy a trabajar psicológicamente para que, cuando salga al terreno de juego, pensar que es un partido más, como los que he estado haciendo hasta ahora". Salvo que a partir de ahora todo el mundo estará pendiente de cómo levanta el banderín.