La árbitra de 18 años agredida: "Estoy a base de pastillas, muy mal; ahora me planteo dejarlo"

  • Una árbitra de 18 años fue insultada por el presidente de un club y brutalmente agredida por la madrastra de un niño en un partido de juveniles.
  • La joven relata a 20minutos lo ocurrido: "La mujer me dijo: '¿Me estás mirando? Pues ahora te voy a matar'. Y, sin esperármelo, se abalanzó sobre mí".
  • "El presidente de uno de los equipos me dijo que no estaba capacitada para arbitrar; yo le digo a él que tampoco lo está para llevar a un equipo".
  • Según el Sindicato de Árbitros, "cada fin de semana se producen 50 agresiones físicas a los árbitros. En cuanto a agresiones verbales, hablamos de miles".
Imagen de una árbitra, en una foto de archivo.
Imagen de una árbitra, en una foto de archivo.
GTRES

Como cada fin de semana, Pilar (nombre ficticio porque la afectada no quiere dar el real), una granadina de 18 años, fue a hacer lo que para ella ya es una rutina y una de las cosas que más le gustan en esta vida, arbitrar un partido de futbol. En este caso, de juveniles. Sin embargo, todo acabó de la peor forma posible: siendo brutalmente agredida y trasladada a un hospital.

La violenta acción ocurrió tras la derrota del equipo local —el C. D. Barrio de la Cruz—, que perdió por 3-4 ante el Cijuela, aunque eso es lo de menos. La agresora es la madrastra de uno de los jugadores de ese equipo, que pagó con la joven la derrota de su hijo de una manera incomprensible.

"Al final de la primera parte, esta señora ya intentó agredirme, pero fue al término del partido cuando finalmente lo consiguió", relata a 20minutos Pilar, aún conmocionada por lo sucedido. "De camino a los vestuarios, —prosigue—, yo estaba hablando con unas amigas. Una señora no paraba de insultarme, pero como estoy acostumbrada a estas cosas, yo hacía caso omiso, como si escuchara llover. Sin embargo, hubo un momento en el que me giré para ver si era la misma señora de la primera parte, la miré, y me dijo: '¿Me estás mirando? Pues ahora te voy a matar'. Sin esperármelo, se abalanzó sobre mí, me pegó en el cuello y me zarandeó hasta que nos separaron".

Pilar asegura que no la provocó "en absoluto". "Estaba hablando con mis amigas de lo que íbamos a hacer después, cuando acabara de hacer el acta. Era la primera vez que veía a esa mujer e, incluso, que arbitraba a ese equipo", comenta.

Ya en la soledad del vestuario, Pilar se derrumbó. "Me dio un ataque de ansiedad. Entonces, entraron mis amigas, el delegado de campo, un compañero que es árbitro... Todos me ayudaron bastante".

Muy a su pesar, este hecho no es aislado, aunque nunca antes le había pasado algo tan grave. "Llevo tres años arbitrando. Ya había tenido otros episodios de insultos, pero nunca una agresión física. Por eso yo no entro en este tipo de cosas".

No duerme y tiene que tomar pastillas

Las secuelas físicas de la agresión son visibles. "Llevo collarín, me lo tengo que dejar cuatro días", cuenta Pilar. Sin embargo, son peores las psíquicas. "Estoy a base de pastillas y psicológicamente muy mal. Me paso las noches sin dormir, porque esto es algo que no me lo esperaba, me ha dejado muy tocada".

Tanto que ahora, inevitablemente, se está replanteando su futuro en el arbitraje. "Me estoy planteando dejarlo, pero es que es algo que me gusta mucho. Todas las semanas escucho insultos machistas y eso hace que me lo replantee constantemente, no sé si me conviene más seguir o dejarlo, pero es que esto es lo que me gusta y me hace feliz, Por eso me da tanta rabia que pasen estas cosas". Porque no entiende la vida sin fútbol, ahora en forma de arbitraje. "Yo antes era jugadora, pero tuve una lesión y decidí meterme a árbitro".

La nota positiva, por buscarla, es la cantidad de apoyo que ha recibido. "Me ha llegado muchísimo, más de lo que esperaba. Todos me animan a que continúe y no pierda la ilusión", cuenta esperanzada la joven. También es apoyada por el Sindicato de Árbitros, que han hecho llegar lo sucedido a todos los medios. "Nos hace pensar si debe morir un árbitro para que nuestros dirigentes den la cara por nosotros", se preguntan los árbitros.

Las preguntas son claras. ¿Qué falla? ¿Cómo puede evitarse? Según Pilar, "con mano dura, pero como muchas veces son los padres, es difícil atajar el problema. Creo que es una cuestión de educación. Hay campos de los que no me puedo quejar, la gente es maravillosa y me dan la razón en mis decisiones arbitrales; pero hay otros...".

Pero no solo fue la agresión física. La joven tuvo que soportar el insulto verbal en forma de machismo por parte del presidente del Barrrio de la Cruz. "Ese tipo de personas son despreciables, no hay que hacerles caso. Me dijo que no estoy capacitada para arbitrar; yo le digo que él no lo está para llevar a un equipo".

Pilar ha denunciado lo ocurrido ante la Policía Nacional. "Fui primero al hospital, y se quedaron alucinados de lo que me había pasado. Luego fui a comisaría con el parte de lesiones, pero como no sé la identidad de la señora que me agredió, solo sé que es la madrastra del jugador, ahora están investigando".

Ahora, el futuro se torna un poco más oscuro para esta joven que señala a Fernández Borbalán como su colegiado "preferido". ¿Y el futbolista? "Uy, si te lo digo... Es Pepe, el más agresivo de todos, y ahora mira, soy árbitra. Anda que si le arbitro yo...", ríe Pilar, en la única sonrisa que se le escapa en toda la conversación. Y es que ese sueño de dirigir a los grandes jugadores de nuestro fútbol, pese a todo, sigue intacto.

"Los niños se educan desde la violencia

El Sindicato de Árbitros inició hace dos años una batalla "contra estas agresiones y contra la dejadez de los dirigentes". "El Comité de Árbitros, las federaciones y el Gobierno no hacen nada", denuncia un portavoz en 20minutos.

Según el Sindicato de Árbitros, "cada fin de semana se producen unas 50 agresiones físicas a los árbitros. En cuanto a agresiones verbales, hablamos de miles".

En el caso de la agresión la granadina, piden que se inhabilite al presidente "machista" del club y que, o bien Federación, o bien Comité de Árbitros, se persone como acusación en el juicio. "Habría que evitar que una niña de 18 años tenga que ir", cree el portavoz.

La violencia en el fútbol, sobre todo en los equipos amateurs, "es un problema cultural y social". "Los niños se educan desde la violencia, por culpa de los padres, que les hacen ver a los árbitros como sus enemigos. Habría que crear proyectos desde el fútbol base".

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