El empate complica el futuro de Luis aunque él está "acostumbrado a la presión"

  • Empató a cero el Fenerbahçe ante el Dinamo en Champions.
  • Aragonés no se siente presionado ni preocupado.
  • "Presión la he vivido también en mi país".
Aragonés, cuando entrenaba al Fenerbahçe turco.
Aragonés, cuando entrenaba al Fenerbahçe turco.
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El Fenerbahçe no consiguió pasar del empate 0-0 ante un bien preparado Dinamo de Kiev, lo que deja a los hombres del ex seleccionador español Luis Aragonés últimos del grupo G de la Liga de Campeones.

Los aficionados del Fenerbahçe respondieron a los llamamientos de Aragonés y los dirigentes del club para que llenaran el estadio en señal de apoyo a su equipo, que no está teniendo un inicio de temporada fácil.

Las gradas del Sükrü Saraçoglu se tiñeron de los colores azul y amarillo del Fenerbahçe y del griterío de los seguidores, de esa pasión que ha hecho que los brasileños Alex (el querido capitán de la escuadra turca) y Roberto Carlos hayan permanecido en Estambul.

Conozco perfectamente la presión porque la he vivido también en mi país y no me preocupa

Fuera del estadio, hasta los vendedores de kebab se ocupaban de calentar el ambiente: "Entren, entren, aquí comió Álex y de aquí se largó sin pagar Kezman (el malogrado delantero serbio ahora en el Paris Saint Germain)".

El Dinamo se presentó con un equipo defensivamente fuerte para poder utilizar su arma más dañina: los contraataques.

Y eso es lo que hicieron los de Yuri Semin, esperar ordenadamente y construir rápidamente los ataques.

El Fenerbahçe, nervioso por conseguir un gol y con un Roberto Carlos sin brillo y medio centro del campo prácticamente desaparecido, no podía pensar las jugadas ante los veloces repliegues del equipo ucraniano.

El español Dani Güiza, solo en punta, poco pudo hacer contra el duro marcaje eslavo y ante la escasez de balones que le podía hacer llegar Alex.

Aragonés, acostumbrado a la presión

El ex seleccionador español y entrenador del Fenerbahçe, Luis Aragonés, se mostró contento por el juego de su equipo y despreocupado por la presión y los rumores que indicaban que su puesto en Turquía corría peligro.

"Yo tengo las espaldas muy anchas, conozco perfectamente la presión porque la he vivido también en mi país y no me preocupa", dijo.

"Yo soy profesional, es fácil que vosotros habléis de fútbol pero... yo no hablo nunca de periodismo", añadió con una sonrisa y en referencia a la constante presión de los medios turcos.

"No puedo estar contento con el resultado porque el Fenerbahce a merecido ganar por juego y por ocasiones. Hemos salido a por el partido desde el primer minuto, el que ha jugado con miedo ha sido el Dinamo", añadió.

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