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El seleccionador nacional de fútbol, Luis Aragonés (dcha), da instrucciones a sus hombres. JUANJO MARTÍN / EFE

Luis Aragonés sigue enfadado con la prensa y no está dispuesto a rectificar su decisión de no hablar con los periodistas salvo en las ruedas de prensa reglamentarias, después de los partidos ante Dinamarca y Finlandia. El resto del tiempo mantendrá el pico cerrado.

Tras el primer entrenamiento de la selección en las Rozas para preparar el decisivo encuentro del sábado, Aragonés volvió a dejar muestras de su malestar con los informadores. Cuando el técnico se dirigía a los vestuarios, un reducido grupo de aficionados le reclamó desde la grada la presencia de Raúl González.

"¿Por qué no llevas a Raúl?", le preguntaron, y Luis respondió: "Os engañan esos", refiriéndose a los periodistas que esperaban en la grada la comparecencia de tres jugadores en rueda de prensa.

Un grupo de aficionados le reclamó desde la grada la presencia de Raúl González

Aragonés peina muchas canas como para cambiar de opinión y rectificar una postura que tensa más, si cabe, la relación del técnico con los informadores, algo que perjudica al combinado español en vísperas del trascendental encuentro en el que está en juego la clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza.

Luis se siente perseguido. Cree que hay una campaña orquestada en su contra para echarle de su puesto antes de tiempo y no quiere saber nada de los periodistas.

Los jugadores, sin embargo, reclaman lo contrario. Albert Riera pidió en Las Rozas el apoyo a todos: "Tenemos que pensar que estamos en el mismo barco y remar todos para el mismo lado", dijo.

Las posturas enconadas no benefician a nadie y la importancia de la cita reclama un ambiente grato entre todos. Así, sin duda, todo sería más sencillo. Pero Luis se ha empeñado en lo contrario y, como mínimo, comete un error, el de generalizar. Cuando se hace se cometen injusticias.

¿Una decisión personal?

Según el diario As, "la decepción personal que se llevó Luis Aragonés por el comportamiento de Raúl al considerar privadamente que no supo asumir de buen grado su condición de suplente en el Mundial, cuando le había mimado meses antes durante la recuperación de su lesión [...] es el origen del distanciamiento que se produjo entre ambos en la cita de Alemania".

Y es que ya por esas fechas, el Sabio de Hortaleza dijo a sus colaboradores que "los veteranos me están echando un pulso" (por Raúl, Cañizares y Salgado), y parece que el seleccionador se mantiene firme a la hora de ganar ese pulso.

A pesar de estas elucubraciones, Aragonés ha dicho en varias ocasiones que Raúl "no tiene cerradas las puertas de la Selección", y que sigue considerándole cada vez que tiene que convocar a los jugadores.