Anthony Joshua
El boxeador inglés Anthony Joshua el título de campeón de los pesados. EFE

Cuando Anthony Joshua vio la cartulina en el duodécimo asalto, no se lo podía creer. Por primera vez en su carrera, vio cómo no hacía falta tumbar a su rival para levantar los puños en señal de victoria. Joseph Parker admitía que no podía hacer otra cosa que rendirse: el gran favorito a las apuestas había conquistado dos títulos a la vez ante 78.000 personas en un estadio de Champions League, el antes conocido como Millenium Stadium.

Joshua lagrimeaba, sonriente y cansado, a sabiendas de que había logrado un hito que le pone al borde de la leyenda. El púgil británico es campeón desde el 31 de marzo de 2018 de cuatro de los cinco organismos del boxeo mundial: la WBO (Organización Mundial de Boxeo), la WBA (Asociación Mundial de Boxeo), logrados estos últimos ante Parker, la IBF (Federación Internacional de Boxeo) y la IBO (Organización Internacional de Boxeo). Tras vencer (que no tumbar, Parker es el único al que no ha vencico por KO sino a los puntos), el cinturón que le falta es el del WBC (Consejo Mundial de Boxeo), que ostenta el estadounidense Deontay Wilder, si llegan a un acuerdo para que se celebre el combate más grande de los últimos años.

Sobre Joshua, campeón olímpico ante su público en Londres 2012, recae una responsabilidad enorme. Nadie en el siglo XXI ha conseguido ser el campeón de todas las organizaciones más importantes, y se considera al mítico Lennox Lewis el último en lograr un hito similar, cuando logró en 1999 tumbar (no sin polémica) a Evander Holyfield para hacerse con los cinturones del WBC, la WBA, la IBF y la IBO.

"Mamá: un día seré campeón"

Los aficionados al deporte del ring han visto en este hijo de emigrantes nigerianos a su gran esperanza. Desde su irrupción en el Mundial amateur de 2011, no ha caído ni una vez en el ring, incluida la polémica victoria olímpica en Londres sobre el italiano Roberto Camarelle. Su salto al profesionalismo en 2013 le hizo ir subiendo en el ránking, no sólo de las diferentes organizaciones, sino en ganancias.

En el maremagnum de negociaciones entre las diferentes organizaciones, en 2017 la WBA accedió a proclamar campeón del peso pesado unificado al ganador de un combate que ya es historia del boxeo: Joshua vs. Klitschko. La victoria sobre el mítico campeón ucraniano ante 90.000 personas en el undécimo asalto fue el arranque del sprint final hacia la leyenda, que está a punto de consolidarse aún más. Una leyenda que empezó desde lo más bajo.

Joshua estuvo a punto de convertirse en otro juguete roto, en otro tópico del boxeo. En su infancia y adolescencia, entre bares, tonteo con las drogas blandas y pachangas de fútbol en su Watford natal, aprendió a pegar. Su envergadura le convirtieron en un matón casi sin quererlo. La policía le fichó pronto.

En 2009 le condenaron a prisión preventiva por una de tantas trifulcas en las que estuvo metido. Pasó a tener hora de llegada a casa (no podía salir pasadas las 20:00h) y a acomodarse las muñecas a las esposas. Entonces se apuntó a un gimnasio. Su madre Yeta temía que no hicieran carrera de él, que se echara a perder, pero dedicarse a dar puñetazos al saco le fue afinando y acercando al deporte profesional.

Ser la gran esperanza inglesa en los Juegos Olímpicos no le sacó del mundo de la calle. Entre trapìcheos y trapicheos, en la noche del 20 de enero de 2011, le paró la policía. Vestía la equipación del equipo nacional de boxeo y conducía un coche de alta gama a demasiada velocidad. El policía que le detuvo le ordenó abrir el maletero, y se encontraron una bolsa de marihuana. La selección le suspendió, el juez le condenó a 12 meses de trabajo comunitario y a 100 horas sin salario. Todo se iba por la borda... o eso parecía.

Yeta tomó las riendas de la vida su hijo. Le dejó vivir en su casa, y desde entonces todo cambió. Anthony Joshua devolvió la confianza de su madre con una promesa: "Mamá, un día seré campeón del mundo". Su cambio de actitud le reabrieron las puertas del equipo olímpico, y cuando levantó los puños para celebrar la victoria se lo dedicó no sólo a todo su país, sino a los que le hicieron caer al barro de la sociedad. Sin ellos, no habría llegado a donde llegó. "Sin el boxeo, seguramente habría acabado en la cárcel", admitió.

Seis años después y cuatro cinturones de campeón de los pesados, Joshua está a un combate de hacer lo que nadie ha hecho.

Wilder acepta el reto: "Quiero un muerto en mi curriculum"

El siguiente rival de Anthony Joshua no deja a nadie indiferente. El campeón de los pesados del WBC Deontay Wilder ya se ha encargado de dar que hablar. "Quiero que haya un muerto en mi palmarés. Quiero uno, de verdad. Siempre lo digo, cuando me subo al ring soy un bombardero y estoy loco. No cuenta si siento compasión por el ser humano que está ante mí", dijo en una radio recientemente, por la que le están investigando.

Wilder siguió atento lo ocurrido en el duelo entre Joshua y Parker. Nada más acabar, en twitter, retó al que va a ser su rival: "Anthony Joshua, acepto al 100%. PD: Quita 'África' de tu brazo'. Ellos son guerreros, tú eres de Gran Bretaña".  El 'Bombardero de Bronce' ahora está tanteando cuánto se puede llevar de la bolsa total del combate que, a todas vistas, puede devolver a la primera plana a los pesos pesados. Wilder pide un reparto al 50%. Los managers de Joshua se niegan.

Si el combate se celebra, que todo apunta que así se será, promete dar que hablar. Vuelven los tiempos de los Ali vs. Frazier ,Ali vs. Foreman o Tyson vs. Holyufield. Anthony Joshua ha devuelto a los pesos pesados a la categoría que merecen.