Ángel López, del rugby al bisturí: “La experiencia en situaciones límite me ayuda a controlar los nervios”

  • Olímpico en Río 2016, ha cambiado la camiseta de la selección por la bata de oftalmólogo.
El excapitán de los 'leones' dejó el rugby para dedicarse a su otra pasión: la medicina.
El excapitán de los 'leones' dejó el rugby para dedicarse a su otra pasión: la medicina.
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Hace algo más de dos años, Ángel López alcanzó el sueño de casi todo deportista: disputar unos Juegos Olímpicos. Tras ser uno de los capitanes del equipo español en Río 2016 -primera edición que acogió el rugby a 7-, participó también en la heroica clasificación para las Series Mundiales, la competición por excelencia de su deporte, en abril de 2017. Y entonces, con 25 años, decidió cambiar el balón oval por una bata blanca. “El tiempo me ha demostrado que acerté al dejar el rugby el día que lo hice”, comenta a Sportyou.

Ángel, hijo de médicos, había aprobado el MIR con una de las mejores notas de los 13.440 examinados, lo que le permitía escoger una plaza en Madrid dentro de la especialidad que deseara. Una oportunidad única para la que llevaba siete años estudiando: “Era el momento de empezar un nuevo camino. Los tiempos son muy importantes en el ámbito laboral y decidí respetarlos”.

Ser doctor en formación especializada en oftalmología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid no es compatible con los viajes de la selección, aunque a él le habría encantado compaginarlo: “Pasan fuera dos semanas cada mes, es imposible encajarlo cuando trabajas ocho horas todos los días”.

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El año del cambio. Izda. HK, 4/17, mi último ensayo internacional. Dcha. Madrid, 4/17, con mi plaza del MIR en la mano. Gracias

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La mejor decisión de su vida

El tiempo le ha demostrado que acertó: “Después de jugármela para estar en Río 2016, haciendo un parón en los estudios del MIR, la mejor decisión de mi vida ha sido retirarme cuando lo hice. Visto con perspectiva, no puedo arrepentirme de nada”.

“Tomar la decisión fue más fácil de lo que pensaba porque la oftalmología es mi otra pasión”, prosigue; “me genera una motivación muy grande y con ella he conseguido llenar el enorme vacío que dejó el deporte de alto nivel. Antes admiraba a los jugadores y a la gente del rugby y ahora admiro a los médicos del hospital por su trabajo. Es algo que me emociona”.

López ve similitudes entre sus dos pasiones: “La preparación para una operación se hace de la misma manera que si fuera un partido: haces un análisis previo, la visualizas y llevas una rutina de deportista para llegar en plenas condiciones”, explica. También destaca que “las situaciones de presión” que vive en su formación médica son similares a las que ha vivido en el rugby, por lo que “aplico lo aprendido en la competición al afrontar la cirugía... De alguna manera se podría ver como que la experiencia en situaciones límite del rugby me ayuda a controlar los nervios”.

El excapitán de los Leones7s ha llevado el sacrificio y la disciplina del deporte a su servicio del Ramón y Cajal, ya que según él “son aspectos que tienen la misma importancia en la medicina y en el campo de rugby”.

Una vida más ‘tranquila’

Ángel López recuerda con especial cariño “las concentraciones con los compañeros: “Pasábamos prácticamente medio año juntos y viajando muchísimo. Fueron años muy enriquecedores porque compartimos experiencias muy bonitas dentro y fuera de los campos y conocimos muchos países y culturas”.

Ahora lleva “una vida más monótona y muy distinta”: “Pasé de ser alguien conocido en mi ámbito a no ser nadie, a ser el último del hospital. Eso sí, lo que me estoy encontrando en este nuevo camino es tan enriquecedor como lo era jugar a rugby”.

Además, sigue haciendo deporte para quemar energía y desconectar: “Me desfogo en el gimnasio y, sobre todo, con la bicicleta. Salgo varios días a la semana y el fin de semana hago una tirada larga. Ahora lo estoy haciendo tan en serio que a lo mejor compito”, comenta bromeando (o no...).

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Seguimos cogiendo tablas!

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Un futuro prometedor para España

No ha cortado todos sus lazos con el rugby, ya que entrena a la selección sub-18 de Madrid. Sigue con atención la constante progresión del rugby español y se enorgullece de destacar “el salto de calidad que se ha dado en los últimos cinco años”. Cree que “las cosas se están haciendo bien en la federación y en los campos y el crecimiento es increíble. Salvo por los chicos del XV, que fue una pena que se quedaran sin Mundial, todas las selecciones de todas las modalidades y categorías compiten en las competiciones más importantes de Europa y el mundo. Esto era impensable hace unos años y, si seguimos así, dentro de cinco años estaremos en un nivel que no imaginamos ahora”.

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Disputando la combatividad

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Incide en lo que mejor conoce, “el enorme potencial del actual equipo de Seven” que dirige Pablo Feijoo: “El futuro está asegurado porque el equipo sigue haciendo historia pero con nuevas generaciones. Los jugadores que abrimos el camino para estar en los Juegos de Río y las Series Mundiales hemos cedido el testigo a nuevos compañeros que siguen mejorando el rugby español”.

Él, que ha formado parte de los grandes milagros del Seven español, tiene claro que llegarán más: “El camino a Tokio será apasionante... pero lo mejor vendrá después”.

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