Anna Tarrés: "No vamos a ganar a las rusas"

  • Entrevista a la entrenadora del equipo español de sincronizada.
  • "A la juventud actual le falta autocrítica, preguntarse: '¿Estoy dando lo mejor de mí mismo?", asegura la honesta, simpática y exigente Anna.
Anna Tarrés, en su lugar de culto, la piscina.
Anna Tarrés, en su lugar de culto, la piscina.
R.R.V.

Ha terminado el entrenamiento de sus niñas hace media hora y Anna Tarrés sigue en la piscina. La entrenadora egipcia le ha pedido que le eche un vistazo a su ejercicio, a ver si Anna da el ok a ese levantamiento de piernas. Y lo da, como luego verá con buenos ojos las prácticas de las mejicanas. Son décadas rondando la piscina y por su obra la conocen. Es honesta, simpática, contundente y exigente hasta decir basta.

Parece que hay buen ambiente entre los equipos...

Sí. En mi caso es que soy la más veterana aquí, todos me conocen y muchas veces me piden consejo.

¿No hay espionaje?

Casi todo el mundo sabe lo que hace todo el mundo. Quizás las canadienses son las que van más a otro rollo.  Ellas sabrán.

¿Cuántas horas le quita la natación sincronizada al día?

Las que sean necesarias para llegar a lo máximo.

¿Entiende su vida como la constante búsqueda de la perfección? ¿Es conformista en algo?

No, soy inconformista en todo. Pero no es una búsqueda de perfección, soy así y no puedo remediarlo. Ojalá fuera más dejada para algunas cosas.

¿Cuándo tiene su primer recuerdo de la natación sincronizada?

De los once años. Era nadadora y apuntaba maneras, pero creo que me castigaban mucho porque era rebelde y mi madre me sacó de allí y me puso a hacer sincro. En seis meses ya participaba en un Campeonato de España. Me dijeron 'tú vas a llegar lejos'. La sincro de antes no era la de ahora. Yo he descubierto mi talento a través de este deporte y la historia o la suerte me mandó a Los Ángeles, los primeros Juegos con sincronizada. Miraba a las americanas y decía: jóder, yo quiero hacerlo como ellas y llegar allí. No lo conseguí, pero mis chicas sí.

¿Sus padres la apoyaron?

Siempre. Mis padres no eran obsesivos ni proteccionistas, siempre me dejaron hacer lo que me gustara.

¿Su personalidad y carácter de quién lo ha sacado?

De mi madre. Ella tiene más energía que yo. Es una persona con tres carreras universitarias, una persona que no tiene nada que ver con el deporte. Yo hice filología anglo-germánica, que tampoco tiene nada que ver. He heredado su inquietud, mientras el carácter más dialogante y tolerante lo he cogido de mi padre.

¿Nunca le han hecho ofertas para irse a otros países a entrenar?

Bueno, la gente me dice que me vaya con ellos a entrenar, pero ahora no me compensa, tengo una hija de 10 años. Me hace sentir orgullosa porque valoran nuestro trabajo. Es que a mí la sincro me ha visto crecer, desde la nada a la medalla.

¿Alguna vez ha sentido ganas de dejarlo?

Sí, esto no es euforia continua, tiene sus momentos, como cualquier relación. Esta vocación es muy desgastante, porque tienes que estar pendiente de todo, desde las instituciones a las niñas.

¿Cómo consique que sus chicas, adolescentes con mil inquietudes, no se saturen mentalmente de estar cada día seis o siete horas entrenándose? ¿Cómo evita que exploten?

Bueno, yo creo que soy una persona que dice las cosas muy claras. Las normas están establecidas y supongo que lo que aquí se da es lo suficientemente bueno para que lo cojas. Y si no, pues como yo las digo, que se vayan al Caprabo al Vips, que estén siete u ocho horas en la caja registradora y cuando terminen que les den 700 euros. A ver lo divertido que es eso. La gente está aquí porque quiere, las puertas no están cerradas. Es una filosofía de vida, aprender a trabajar y conseguir objetivos. Aquí se aprende a conseguir objetivos, aprendemos a aprender.

¿Busca el punto medio entre la amiga y la jefa?

Yo soy su entrenadora. Sí que es verdad que para sacar el rendimiento hay que asesorar y saber dónde estamos, y yo asesoro, pero hay que marcar una barrera. Yo nunca me he ido nunca ni me iré de juerga con ellas, porque al final lo confundes. Si estás en otros ambientes luego no puedes exigir, y yo tengo que exigir porque haciendo esto puedo sacar lo mejor de ellas.

¿Admira su profesionalidad?

Creo que siempre se puede mejorar.

¿Con usted es igual de exigente?

Igual, siempre busco como mejorar.

¿A Gemma Mengual la echa más de menos como amiga o como pupila?

Las dos cosas. Yo he crecido con ella. La sincro la hemos escrito Gemma y su generación y yo.

¿Ve en la juventud actual la misma ética de trabajo que antes?

No. Hay casos aislados, pero la generación anterior tenía menos de todo, por lo que luchaba más. Ahora lo tienen todo más fácil. Creo que falta más autocrítica, más preguntarnos: ¿Estoy dando el máximo de mí mismo?

Dijo el otro día que necesitan el ADO para sobrevivir. ¿Teme por el futuro de la sincro si no consiguen medalla en Londres?

Sí, así es. No sé que pasaría si no sacamos medalla aquí, pero tendríamos problemas.

El hecho de que las dos medallas que lleva España sean femeninas, ¿es algo más que una coincidencia?

Los programas de ayuda al deporte femenino empiezan a dar sus frutos. También puede ser que el deporte femenino se lo ha currado más, porque siempre lo ha tenido más difícil. Ese punto de amor propio nos ayuda.

¿Ya tienen lo necesario para ganar a Rusia?

No vamos a ganar a Rusia. Las he visto entrenando y no vamos a ganarlas. Hay que ser realista, si Gemma no ha ganado a Rusia, ahora no vamos a ganarlas. El tema está en estar en el mismo sitio que estuvimos en Pekín (fueron plata) y lo vamos a tener muy difícil porque China está muy bien. Milagros en Lourdes, pero en la sincro no. Hacemos cosas muy bonitas, pero milagros todavía no hacemos.

¿Tanto le ha impactado su entrenamiento?

No, ya sabía cómo eran. Sois vosotros los que decís que podemos con ellas.

Fue usted quien dijo el día anterior que podían ganarlas...

Hombre, si les da un dolor de tripa o se caen, pues sí. Si no, no podemos con ellas.

¿Le da miedo la inexperiencia del equipo?

Ninguno. Podemos llevar la situación exquisitamente. Estamos en un proceso que va poco a poco.

¿Y cuándo toca el punto álgido de ese proceso?

En Madrid 2020.

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