Alonso y Magnussen
Alonso y Magnussen casi se tocan en la clasificación del GP de Italia. F1

Fernando Alonso y Kevin Magnussen protagonizaron el incidente más destacable de la clasificación del GP de Italia de Fórmula 1. El español y el danés estuvieron a punto de tocarse en la chicane después de la recta de meta, cuando estaba acabando la Q2 y ambos estaban buscando mejorar su crono en pos de una clasificación para la definitiva Q3 o, al menos, quedarse muy cerca.

Aunque no llegaron a chocar, se quedaron muy cerca:

El incidente llegó porque ninguno de los dos quiso ceder. La clave está en quién llevaba el rebufo de quién cuando llegaron a ese punto de frenada, algo que estudiaron los comisarios que les llamaron al orden, pese a que no llegó a haber contacto. Al principio de la recta era el McLaren quien iba por delante en la recta, pero el Haas le adelantó antes de la frenada, algo que acabó propiciando que ambos perdiesen su oportunidad.

En cualquier caso, como son viejos conocidos ya esta temporada, ambos se estaban esperando. A Alonso simplemente le dio la risa al comprobar cómo Magnussen quería "competir en una vuelta de clasificación". Al de Haas le hizo menos gracia, y más serio dijo un: "¿Qué está haciendo?".

Después de la sesión, a los micrófonos de Movistar+, Alonso sacó su lado más irónico: "Hay pilotos de muchas categorías y luego están los de Haas, que tienen eso, tienen el tercer o cuarto mejor coche de la parrilla y están fuera de la Q2". Más se quejó Magnussen, que destacó que el español "en lugar de quedarse detrás para coger el rebufo, se ha quedado demasiado cerca". "Me ha acabado pasando en la curva 1, por lo que ninguno de los dos hemos podido conseguir hacer una vuelta buena", se lamentó el danés, aunque olvidó ese pacto no escrito de que quien coge el rebufo debe ceder en la vuelta buena, algo que él no hizo.

Conforme fue pasando por diferentes micrófonos, Magnussen se fue calentando más. En la BBC, el danés dijo: "No sé de qué va. Está claramente frustrado, intenta todo lo que puede, consigue que su compañero de equipo le dé rebufo en todas partes. Y hoy no funcionó".

El incidente también dejó otra imagen, la de Günther Steiner, jefe de Haas, discutiendo con Zak Brown, de McLaren, al respecto del incidente. Ambos se dijeron unas cuantas palabras más altas que otras, si bien en su caso arrastran una vieja rivalidad que viene de Estados Unidos.

Los comisarios tomaron nota del incidente, pero no hubo sanción, al considerar que no hubo consecuencias para ninguno de los pilotos involucrados ni para otros, con lo que todo se quedó en una anécdota y un cruce de palabras, otro más, entre Alonso y Magnussen.