Fernando Alonso
Fernando Alonso, al volante del McLaren MCL33. EFE

Fernando Alonso echaba chispas tras el GP de Estados Unidos. El asturiano abandonó por quinta vez esta temporada (séptima si se cuentan las carreras de Francia y Alemania, en las que completó el 75%), por culpa de Lance Stroll, que le embistió en la tercera curva del circuito.

"Tienen un nivel muy bajo", criticó el español, que miró directamente a la Federación. "Hasta que algún día haya un accidente muy serio y hagan algo. Hasta entonces, disfrutaremos en otras categorías donde corremos con 34 coches, con gente amateur y señores de 60 años, y nunca pasa nada", dijo el asturiano, en alusión a los que corren en el Mundial de Resistencia, donde hay pilotos como Paul Dalla Lana, que a sus 52 años es un clásico del WEC y compite en la categoría LMGTE Am al volante de un Aston Martin con Mathias Lauda y Pedro Lamy.

El español fue más allá, y habló de inmadurez, de manera implícita. "Igual hay que poner 'bumpers' (protecciones) en los coches como en los karts de alquiler para que nos choquemos entre todos", ironizó.

El problema para Alonso es que la Federación deja "grandes huecos", en relación a su propia salida de la Fórmula 1. Sin decirlo del todo, Alonso señala que él ya no se siente a gusto compartiendo carreras con pilotos como Kevin Magnussen, con quien se las ha tenido durante esta temporada, o el propio Lance Stroll, que ya le causó una sanción en Japón.

Además, el asturiano también apunta a la cierta mala suerte que les acompaña cuando hay un accidente. "Otros tienen toques e incluso el coche sale volando y acaban. Nosotros cada vez que nos tocamos, es un destrozo total", se lamentó, y ya mira a la cita de México en siete días. "Puedes ir más rápido, más despacio, puedes sumar puntos o no, pero por lo menos acabar la carrera. Llegamos el lunes aquí a Austin, estamos hasta el miércoles, que nos vamos a México, y son nueve días para hacer 300 metros", apunta, con cierto sabor amargo.