Un accidente de moto le paralizó por completo el brazo izquierdo, pero no pudo paralizar su espíritu aventurero. Con una sola mano, Alberto sigue montando en bicicleta, corre maratones, boxea y practica todo tipo de deportes. El próximo 2 de enero subirá el listón y tomará la salida en el Dakar, el raid más duro del mundo, a los mandos de un quad.

¿Qué tipo de parálisis sufre?
Tengo una parálisis absoluta en el brazo izquierdo. Lo perdí en 2003 en un accidente de tráfico con la moto. Un coche se incorporó en sentido contrario en una rotonda y me lo comí de frente, no me maté de milagro. Por hiperextensión del cuello, me arranqué los nervios del brazo. Es una lesión relativamente frecuente en accidentes de moto y bici. En el hombro tendré un 10% de movilidad y de bíceps, un 5%. Mi brazo no tiene ninguna funcionalidad. De hombro para abajo cuelga literalmente como si fuera un chorizo.

¿Por qué se ha decidido a correr el Dakar en un quad?
Empecé a montar en quad después del accidente. Primero seguí montando en moto, pero como soy un zumbado, seguía pilotando muy rápido y me caía muchas veces hasta que un día alguien me dijo ‘¿oye macho, porque no pruebas un quad que tiene cuatro ruedas y te caerás menos?’ (risas). Por eso empecé con el quad y se me ha ido dando bien. Evidentemente no voy al ritmo de una persona normal, pero en la categoría Open, que es la máxima, compito contra todos y lo hago con bastante dignidad. De hecho he quedado por delante de muchos.

¿Cómo ha preparado el quad?
Está totalmente adaptado. Normalmente las motos y los quads llevan el embrague en el lado izquierdo y los instrumentos de navegación también suelen manejarse con el brazo izquierdo. Yo, en cambio, llevo freno, embrague, acelerador, road-book… todo en el lado derecho. Lo manejo todo con la mano de derecha y por eso tengo ese brazo que te puedes imaginar, bastante fuerte. La marcha atrás la llevo en un pie. Todo está adaptado para que la mano izquierda no la tenga que utilizar para nada.

Lo más complicado son los averías, un pinchazo supone para mí un problema más grande que la carrera¿Cuál es la mayor dificultad que supone competir con un brazo?
Aunque parezca una tontería, lo más complicado son las averías. Cualquiera puede arreglar un pinchazo o pequeño percance en un momento, pero para mí todo eso supone un problema más grande que la propia carrera. Un cable de acelerador roto, una bomba de gasolina estropeada… lo que una persona normal tardaría 15 minutos en arreglarlo, a mí me puede costar dos horas, si es que lo consigo arreglar. En la adaptación del quad también hemos intentando que todas las averías frecuentes y subsanables tengan fácil arreglo. Por ejemplo, el cable del embrague lo tengo doble y, si se me rompe uno, conecto el otro.

Además del motor, también practica todo tipo de deportes…
Sí, cuando tuve el accidente y perdí el brazo, hice como Forrest Gump y me puse a hacer mogollón de maratones y triatlones. El accidente cambió mi vida y para asumir mi nueva condición de minusválido me dio por hacer deporte. Es algo que recomiendo a cualquiera que se encuentre en una situación de este tipo. Para mí lo fue todo.

¿El deporte como terapia para superar accidentes traumáticos?
Desde luego. Tienes que mirarte al espejo todas las mañanas, interiorizar lo que tienes, asumirlo y darle la vuelta. ¿Has perdido un brazo? Pues te queda otro. Y con él puedes hacer prácticamente de todo, incluso boxear, como yo.

¿También empezó a boxear después del accidente?
Sí, primero empecé a boxear, pero luego pensé que, aunque solo puedo pelear con una mano, todavía tengo dos piernas, así que probé el thai boxing, que utiliza las piernas en los combates. Me entreno con la gente de mi gimnasio y hago peleas con ellos. Es un entrenamiento muy al límite. Hablando en plata, se trata de pegar hostias y recibir hostias hasta la extenuación.  Hacemos la preparación que hacen los luchadores thai para los combates. Es un entrenamiento que duele, pero a mí me funciona, me gusta y me hace disfrutar más que si me metiera en un gimnasio a levantar pesas.

Con tanto deporte, llegará en buena condición física para el Dakar…
Creo que estoy bien preparado, pero luego ya veremos cómo va la carrera porque el  Dakar es un poco como el programa de ‘El último superviviente’, es muy duro e influyen un montón de variables.

Para aclimatarme a la altitud utilizo un máscara de neopreno en los entrenamientosTambién realiza un entrenamiento de hipoxia, ¿en qué consiste?
Sí, porque en el Dakar subiremos a más de 4.000 metros de altitud y hay que estar aclimatado. Yo nunca he hecho montaña y no sé cómo responderá mi cuerpo. Indagando un poco vi en youtube que existe la training mask, que utilizan en el MMA (Mixed Martial Arts), esos combates en los que pelean auténticos animales, pero que también son grandes atletas. Básicamente se trata de una máscara de neopreno que te cubre la cabeza y te la pones para entrenar. Puedes regular la cantidad de oxígeno que quieres que te entre y sirve para aclimatarte a la altitud. Hay que hacerlo con cuidado porque te puede dar un chungo de puta madre. La sensación es como si estuvieras buceando y de pronto dejara de entrarte aire por el regulador. Tu cuerpo se tiene que acostumbrar a eso. ¡Y cuando te la quitas, te pega un subidón que no veas! (risas).

¿Ha entrenado el factor psicológico para afrontar un rally tan duro como el Dakar?
El tipo de preparación física que hago va un poco en esa línea y creo que en ese aspecto tengo un puntito que quizás no tienen otros pilotos. El entrenamiento me ha acostumbrado a saber sufrir y a estar completamente fuera de la zona de confort mental. El Dakar es muy duro psicológicamente porque arrastras muchas horas de conducción, cansancio, falta de sueño… es muy cañero y hay que estar preparado.

¿Hay que tener mucha fuerza de voluntad para hacer todo lo que hace?
Yo lo hago todo con tanta naturalidad que tampoco me parece que sea la rehostia, aunque la gente sí que me lo dice. En lesiones como la mía, lo peor siempre lo vives a los dos años, que es cuando empiezas a asumir que te vas a morir así, que no vas a poder remediar tu nueva situación. Pero con deporte y rock and roll, se puede superar.

¿Le gusta el rock?
A muerte, soy rockero a muerte. De hecho, en el quad voy a llevar una pegatina de Loquillo y otra de Lemmy Kilmister, el bajista de los Motorhead, que es un macarra clásico. Al quad lo hemos bautizado Kilmister Machine en su honor. Deporte y rock and roll siempre es una buena receta.

¿Qué objetivo se ha marcado en el Dakar?
Acabarlo. Creo que no lo voy a acabar ni de coña, pero ese es el objetivo (risas). Creemos que habrá una criba muy importante en la quinta etapa en el Salar de Uyuni, en Bolivia. Los vehículos sufren mucho con la sal, hace un frío acojonante... si paso esa etapa, igual sí tengo posibilidades de acabar, pero ya veremos. Yo, después de ver el vídeo del recorrido en la presentación del Dakar, ¡me acojoné aún más!

¿Qué tal lleva el tema de la orientación?
Eso lo he estado entrenando en Marruecos y en Paraguay. Yo creo que bien, pero nunca se sabe. Cuando estás metido en la carrera y con muchos kilómetros detrás, el cerebro empieza a patinar un poco. La orientación requiere mucha concentración, así que espero no cagarla demasiadas veces. Entiendo que tengo el nivel de navegación suficiente para hacer la carrera.