Tour de Francia
El ciclista francés Julian Alaphilippe celebra su victoria en Bagneres-de-Luchon. EFE

El francés Julian Alaphilippe (Quick Step) ha logrado este martes su segunda victoria en la presente edición del Tour de Francia al ganar en la meta de Bagnères-De-Luchon, final de la decimosexta etapa, la primera de alta montaña en los Pirineos.

Alaphilippe le ha arrebatado la victoria al británico Adam Yates en un descenso frenético al Col du Portillon. El corredor del Mitchelton-Scott coronó en primera posición el último puerto de la jornada, en la frontera entre España y Francia, con medio minuto de ventaja sobre Alaphilippe, pero en el descenso de 10 kilómetros hasta la meta sufrió una caída y perdió sus opciones de victoria.

Justo cuando Yates, dolorido, volvió a subirse a la bici, vio cómo Alaphilippe, que ya le venía recortando tiempo, le adelantaba como una bala y el británico fue incapaz de volver a alcanzarle. Ni siquiera pudo ser segundo.

Alaphilippe, líder de la montaña, cruzó en solitario la meta con 15 segundos de ventaja sobre el grupo perseguidor, en el que se encontraba el español Gorka Izaguirre, que fue segundo en la etapa. De este modo, los hermanos Izaguirre ya llevan tres segundos puestos en el Tour con los dos que firmó Ion Izaguirre.

Entre los favoritos apenas hubo movimiento. El Movistar intentó tirar del pelotón en el Col du Portillon, que se ascendió por el lado español, en el Val d'Aran, pero el Sky controló a la perfección la subida. Geraint Thomas sigue de amarillo, con su compañero Chris Froome en segunda posición.

El primer español sigue siendo Mikel Landa, sexto, a 3:42 minutos del amarillo. El vasco del Movistar intentó un ataque sin éxito en las últimas rampas del Portillon.

Etapa marcada por los incidentes

El primer contacto con los Pirineos estuvo marcado por las caídas y, sobre todo, por una protesta de campesinos, que logró paralizar la etapa cuando solo se habían disputado 28 kilómetros.

La Policía tuvo que utilizar gases lacrimógenos para disolver las protestas, pero esos gases provocaron numerosos problemas entre los ciclistas y algunos tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos. Casi todo el pelotón necesitó colirio para hidratar los ojos.

Además de ese incidente, dos caídas marcaron la etapa. La mencionada de Yates, que privó al británico de la victoria en el último descenso, y, mucho más espectacular, la del belga Philippe Gilbert, que perdió el control de la bici en el descenso del Portet d'Aspet y se cayó por un barranco.

Gilbert, que era líder de la etapa cuando sufrió la caída, pudo continuar la marcha, pero con numerosas heridas en el cuerpo y visiblemente ensangrentado.