"¿Cómo?", "¿Es broma?", "¿En serio?". Frases así eran las que, durante el mediodía de la última jornada de mayo de 2018 sonaban en los aledaños del estadio Santiago Bernabéu. El público madridista alucinaba con la decisión de Zinedine Zidane de irse del Real Madrid, máxime cuando algunos habían estado viendo al propio técnico festejar unos días antes la conquista de la decimotercera Copa de Europa para el club de sus amores.

La afición del Real Madrid está en shock, y pasarán algunos días hasta que lo asimilen. Nadie se esperaba que Zidane se fuera, y los que lo han visto en las redes sociales, la radio o algunos en los bares cercanos al Bernabéu salían con la cara desencajada. "Lo siento, no puedo hablar. Estoy como si me hubiera enterado del divorcio de mis padres", decía una joven aficionada que salía, ufana y sonriente, de la tienda oficial del club con una camiseta de su jugador favorito, hasta que se enteró de la marcha de su entrenador.

Otros se mostraban comprensivos. "Me parece mal, pero lo entiendo. Se va en todo lo alto, ya ha hecho historia", decía un aficionado toledano, que ha aprovechado el día de fiesta en la ciudad castellanomanchega para visitar el museo del Real Madrid junto a sus hijos, enfundados en la camiseta blanca, y su esposa. "Hay personas que cumplen ciclos y Zidane ya lo ha hecho", , señalaba otra aficionada. "Ha sabido gestionar los egos de un vestuario muy difícil y lo ha hecho ganando títulos", elogiaba otro fan, venido desde Canarias.

En definitiva, los aficionados del Real Madrid aún no se lo creen, pero no cargan las tintas contra el francés. Entienden que el desgaste de un puesto como el de entrenador del equipo merengue es altísimo, y son conscientes de que Zidane ha acabado muy cansado. Ahora toca esperar a que otro consiga lo mismo que el francés, con el mismo talante y que se gane a la grada blanca.