Jugadores del Madrid y TAU
McDonald junto a Papadopoulos, en el partido de Supercopa ante el Real Madrid. (EFE) efe

El comienzo de la Liga ACB está en el aire, según señala la edición digital de Marca.

Según el diario, el conflicto entre la Asociación de Clubes (ACB), la Federación Española (FEB) y la Asociación de Baloncestístas Profesionales (ABP) por cuenta de los jugadores asimilados, se ha recrudecido los últimos días y amenaza con paralizar el campeonato antes incluso de que éste comience.

El hecho de que el TAU y la propia ACB quieran incluir a McDonald como comunitario asimilado en virtud de su matrimonio con una española ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de ABP y FEB, que no están dispuestas a tragar con una nueva imposición de la ACB que, según ellos, ha vulnerado el convenio de 2005.

La LEB avisó de que no tramitaría más licencias que no cumpliesen la acordado en el pacto de 2005

Las soluciones, según ellos, son negociar un nuevo convenio antes del inicio de Liga o volver a la normativa general y que jueguen los que tienen derecho según lo que marcan las leyes españolas.

La FEB ha cometido errores administrativos en las dos últimas temporadas, y ahora los quiere enmendar.

Ya ha avisado a la ACB y a todos los clubes de que no tramitará más licencias que no cumpliesen la acordado en el pacto de 2005, esto es, atendiendo únicamente a la nacionalidad del jugador para evitar los matrimonios exprés.

El caso McDonald... y otros en su misma situación

El TAU se aferra a esos errores para inscribir ahora a McDonald como comunitario y y la patronal, de golpe, quiere aprovechar el agujero negro para inscribir con calzador a Barnes y Evans (León), N'Dong (Unicaja), Callaghan (Manresa) y Tomas (Murcia), todos ellos en situación similar a la de McDonald.

El pívot norteamericano del TAU Cerámica, Will McDonald fue inscrito en la Supercopa de España como jugador comunitario, en virtud de su matrimonio con un española, excediéndose en el criterio de licencias que se otorgan prioritariamente en función de la nacionalidad (no la de un cónyuge), con la aprobación de la ACB.

De esta forma, el TAU dinamitó el criterio de la Federación Española de Baloncesto (FEB) de 2005, por la que las plantillas de once jugadores deberían inscribir un mínimo de 4 jugadores seleccionables, un máximo no obligatorio de 2 jugadores de cualquier nacionalidad del mundo y un máximo de jugadores de cualquier nacionalidad de los países integrantes del denominado "espacio Europa-FIBA".