SANDRA SÁNCHEZ
Sandra Sánchez (centro) está considerada como la mejor karateca de la historia en la categoría de kata femenino. EFE

El deporte es uno de los sectores de la sociedad donde más lento avanza la importancia de la mujer. Siguen siendo numerosos los casos de machismo y de hombres que no aceptan el nuevo rol de la mujer. Además, los que mandan son en su gran mayoría hombres y la brecha salarial es enorme, con disciplinas en las que ellos son millonarios y ellas cobran lo justo para subsistir.

Sí es cierto que son muchas las cosas que han cambiado en los últimos años y que poco a poco el deporte femenino está aumentando su relevancia. En España, se da una paradoja. El seguimiento del deporte masculino es brutal, pero en los éxitos hay un cambio radical, pues en los dos últimos Juegos ellas han traído a casa más medallas que ellos.

Nombres como Belmonte, Carolina Marín, Lydia Valentín, Valdemoro o Beitia representan el avance del deporte femenino español y tomaron el relevo de lo que antes eran casos aislados.

De hecho, no fue hasta 1992, en Barcelona, cuando una española se colgó una medalla olímpica. Fue la judoca Miriam Blasco, a la que siguieron Almudena Muñoz, la gimnasta Carolina Pascual y Arantxa Sánchez Vicario. Desde entonces, la curva ha sido creciente y los éxitos han pasado de casos puntuales a norma. Y la participación, de nula (en 1924 fue la primera presencia de españolas, cuatro), a crecer poco a poco (31 en Seúl '88) y explotar en Barcelona (más de 100).

España cuenta con grandes mujeres que son figuras internacionales, pero queda mucho por avanzar. Falta regulación de las condiciones laborales de muchas deportistas (en fútbol, por ejemplo, se negocia el primer convenio colectivo), que se persiga con dureza los casos de machismo que existen y, sobre todo, una apuesta decidida tanto de patrocinadores como de formación desde la base. Las niñas ya tienen referentes, ahora hay que animarlas y apoyarlas cuando sueñen con ser deportistas.

Mujeres que han pasado a la historia del deporte

Kathrine Switzer (Atleta)

Es, sin duda, un icono mundial. Con 20 años, decidió participar en el Maratón de Boston de 1967, que entonces solo dejaba participar a hombres. Logró burlar a la organización para inscribirse, y durante la carrera, uno de los comisarios la vio y se abalanzó sobre ella para pararla. El resto, es historia: una foto que, como ella misma dice, "abrió el camino de las mujeres hacia la igualdad".

Billie Jean King (Tenista)

De esta magnífica tenista de palmarés envidiable se ha hecho hasta una película (La batalla de los sexos, 2017, con Emma Stone). Billie Jean era una luchadora incansable por la igualdad entre hombres y mujeres en el deporte; el entonces extenista Bobby Riggs, un misógino reconocido de 56 años retó a King (29 años) a un partido. El duelo, con audiencia millonaria, lo ganó ella.

Jutta Kleinschmidt (Piloto)

Competir en el rally más duro y prestigioso del mundo y ganar a todos sus rivales, en su gran mayoría hombres, convierten a esta mujer en un mito del deporte mundial. La piloto alemana es la primera y única mujer en haber ganado el Dakar (en 2001, modalidad de coches), demostrando que en los deportes de motor el sexo no es lo importante para lograr la victoria.

Arantxa Sánchez Vicario (Tenista)

El de Arantxa es el primer gran nombre del deporte femenino español. Sus duelos con Steffi Graf concentraron a millones de españoles ante los televisores para ver sus épicos duelos. Ganó Roland Garros en tres ocasiones y el Abierto de Austrlia una vez, además de jugar otras ocho finales de Grand Slam y ganar cuatro medallas olímpicas (dos platas, dos bronces).