El Real Madrid sale con vida de un partido loco ante el Manchester City, la vuelta decidirá el finalista

Karim Benzema, en el partido ante el City
Karim Benzema, en el partido ante el City
EFE

El Real Madrid sobrevivió en el Etihad, lo que por momento fue casi un milagro. Estuvo contra las cuerdas en varias ocasiones, pero siempre salvó la situación, algo que ha convertido en habitual en esta Champions. El partido fue una oda al fútbol en la que el Manchester City amenazó con sentenciar su pase a la final, pero no lo logró gracias al talento de Benzema y Vinícius, que siempre aparecen al rescate. El Bernabéu, el miércoles 4 de mayo, decidirá quién viajará a París.

Poco más de un minuto tardó el conjunto skyblue en mostrar su poderío. Intensa presión arriba, robo de balón, un pase fantástico de Mahrez y De Bruyne, sorprendiendo desde atrás, conectó un cabezazo que ponía el 1-0.

Ancelotti había apostado por una alineación ofensiva. Nada de cuatro centrocampistas, Rodrygo entró en el once y Kroos jugada de ‘5’ escoltado por Valverde y Modric. El mensaje era que había que atacar, no solo defender. Pero enfrente, no se quedó corto Guardiola, que sacó a Gabriel Jesús arriba y a Bernardo Silva en el centro del campo. A por todas el técnico catalán.

El gol dejó al Real Madrid en una indefinición, sin saber bien si ir a por el empate de inmediato o esperar resguardado. Y el resultado fue un agujero en el centro del campo aprovechado por el City. Un pase desde la izquierda en una jugada simple lo recogió Gabriel Jesús, que aprovechó que Alaba no pudo despejar para hacer el segundo. 2-0 en apenas 10 minutos.

Estaba de nuevo el conjunto blanco contra las cuerdas, una situación que ha convertido en habitual en esta Champions. Mejoró con el paso de los minutos, pero sus ocasiones llegaban más gracias a los errores atrás de su rival. Un balón robado por Benzema acabó en el palo, pero había fuera de juego. La respuesta citizen llegó con veloces contragolpes que amenazaban con romper definitivamente la eliminatoria. Un disparo de Mahrez se estrelló en el lateral de la red, y un gran pase de De Bruyne dejó solo a Foden ante Courtois, pero su chut se fue pegado al palo del belga.

Pep Guardiola, sobre el partido de vuelta en el Bernabéu

El Manchester City superó al Real Madrid por 4-3 en el partido de ida por una de las semifinales de la Champions League. Sin embargo, la serie no está para nada cerrada y Guardiola es consciente que el encuentro de vuelta en el Bernabéu no será nada sencillo.

Había dejado con vida al Real Madrid el City, un error imperdonable. Y los de Ancelotti revivieron de la mano de, quién si no, Karim Benzema. El galo parece tocado por una varita. Un centro nada sencillo de rematar lo convirtió el ‘9’ en un 2-1 que daba vida a los blancos. De la nada, había sacado oro puro.

Sin Alaba por lesión –el City había perdido minutos antes a Stones–, la defensa blanca fue a peor. De nuevo la falta de contundencia, esta vez de Militao, casi provoca un gol en contra. Mahrez, en un mano a mano con muchísimo tiempo, se encontró con el palo y Carvajal evitó a continuación el tanto de Foden bajo palos.

De nuevo estaba contra las cuerdas el Madrid, desbordado y sin saber cómo salir de la presión asfixiante rival. Una nueva pérdida hizo que Fernandinho ganara línea de fondo y Foden, a placer, definió de cabeza a bocajarro.

La ventaja no parecía suficiente para el City, que había olido la sangre y se lanzó a por el cuarto con una presión muy, muy arriba. Y en su ambición encontró el castigo. Vinícius dejó pasar el balón desde campo propio y se lanzó a una carrera de más de 50 metros por la banda. Benzema se llevó a los defensas rivales y el brasileño lo vio claro: era su aventura y él la iba a definir. Lo hizo perfecto, cruzando para volver a reducir la distancia.

Tuvo un par de llegadas peligrosas más el conjunto madridista por medio de Modric y Vinícius, pero sin éxito, y el City agarró de nuevo el mando del partido, buscando el cuarto que aumentara la distancia. El dominio fue por momentos total hasta que una genialidad decidió: Bernardo Silva aprovechó una confusión al borde del área y su zurdazo, inapelable, se colaba por toda la escuadra.

De nuevo estaba el Madrid tocado, al borde del hundimiento, y otra vez resucitó. Camavinga dio mucho aire a los blancos y un centro al área dio en la mano de Laporte (llevaba el brazo demasiado levantado) y el colegiado no lo dudó: penalti. Benzema se encargó de marcarlo olvidando que había fallado dos seguidos apenas una semana antes. Lo hizo, además, a lo Panenka, nada menos.

El final fue agónico para el Madrid, que veía cómo el balón se paseaba una y otra vez por su área, por la línea de gol. Pero el quinto no llegó. En siete días, otro vibrante duelo por la final de la Champions.

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