Benzema viaja a París... con Bale como 'Plan B': ¿héroe una última vez?

Gareth Bale ante el Villarreal.
Gareth Bale ante el Villarreal.
EFE

Cuando prácticamente nadie le esperaba, ha irrumpido Gareth Bale en el escenario. Desde agosto llevaba sin jugar el futbolista galés con la camiseta blanca, y su buen partido ante el Villarreal lo ha convertido en la gran alternativa del Real Madrid para el partido de este martes en la Champions ante el Paris Saint-Germain si Karim Benzema finalmente no está disponible. Eso sí, de momento el galo está en la convocatoria, viajará a la capital francesa y Carlo Ancelotti no tomará la decisión hasta casi el último momento.

La ida de los octavos de final de la Liga de Campeones bien merece un poco de riesgo. Así piensa el entrenador italiano, que confía en que Benzema esté disponible para una eliminatoria con mucho en juego ante el PSG de Leo Messi y de Kylian Mbappé. En la convocatoria de Carletto no solo ha entrado el delantero francés, sino también su compatriota Ferland Mendy, que salvo sorpresa estará en el once inicial para tratar de frenar al astro argentino.

Ancelotti parece que arriesgará a poco que Karim esté en condiciones de jugar, pero el partido de Villarreal le dejó una noticia interesante, el buen rendimiento de Gareth Bale. El ‘Expreso de Gales’ no marcó ante el Villarreal, pero estuvo muy cerca en tres ocasiones, dejando claro que puede ser una alternativa en el Parque de los Príncipes tanto si no juega Benzema, ocupando su puesto como nueve, como siendo una opción para entrar en la segunda parte.

Con Bale siempre da la sensación de que el problema es, a estas alturas de su carrera, que no quiere más que no puede o sabe. Su velocidad ya no es la de sus mejores años, pero sigue siendo un jugador rápido. Y su poderoso y preciso disparo sigue siendo un peligro para los porteros rivales. A punto estuvo de batir a Rulli con uno de ellos, pero el meta argentino salvó el gol de manera milagrosa tocando el balón ligeramente.

Bale ha sido un jugador especialmente determinante en la Champions League. En la final de la Décima en Lisboa firmó el segundo gol, en la prórroga, ante el Atlético de Madrid, tan solo diez minutos después de que el partido se marchara a la prórroga. También fue decisivo en la consecución de la Undécima, en la temporada 2015/16; primero, con el único gol en las semifinales ante el Manchester City de Manuel Pellegrini (1-0 global) y después con una gran actuación en la final, también ante el Atlético, que culminó marcando un penalti cuando apenas podía andar y se tuvo que dirigir medio cojo hacia el balón. Y más determinante aún fue en la final de Kiev en 2018, en la Decimotercera del Real Madrid, cuando marcó dos tantos ante el Liverpool: primero con una espectacular chilena, después con un potente disparo lejano (con la colaboración, eso sí, del portero Karius).

En aquella final de 2018, Gareth Bale salió desde el banquillo, había perdido su puesto en el once inicial en detrimento de Isco. Fue cosa de las lesiones, las que tantos problemas le han dado durante toda su carrera. Desde entonces, ha vestido sin pena ni gloria la camiseta del Real Madrid –salvo un año que pasó en el Tottenham– con actuaciones siempre decepcionantes y lejos del jugador determinante que un día fue.

Bale parece más preocupado por rendir con su selección o incluso por otros deportes –su afición al golf, que practica muy a menudo, es bien conocida– que por rendir en el conjunto blanco, pero en un torneo corto como la Champions y en escenario motivante como el Parque de los Príncipes quién sabe si no volverá a ofrecer el galés su mejor versión. De momento, y visto lo visto en La Cerámica, Ancelotti sabe al menos que cuenta con otra arma para plantar cara al poderoso PSG.

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