¿Qué derechos tienen las jugadoras embarazadas? La baja por maternidad, una justicia reciente en el fútbol

Marta Corredera, durante un partido del Real Madrid
Marta Corredera, durante un partido del Real Madrid
Oscar J. Barroso

Hace unos días, la jugadora del Real Madrid Marta Corredera anunciaba el motivo de su ausencia en el equipo durante las últimas semanas: está embarazada. La defensa madridista cumple así uno de sus grandes sueños, el de ser madre, y lo hace con la tranquilidad de poder regresar al club blanco una vez concluya su baja maternidad. Un derecho que, hasta el año pasado, no estaba reconocido.

A finales de 2020 se anunció la nueva normativa FIFA con respecto a las futbolistas embarazadas, que avalaba los derechos para ellas con la garantía de mantener su trabajo como punto fundamental. 

Por arcaico que pueda parecer, antes de que el máximo organismo del fútbol mundial diera un paso al frente, aquellas jugadoras que quisieran ser madres, estaban obligadas, salvo honrosas excepciones, a dejar a un lado su carrera y ponerla en el cajón de las incógnitas futuras. Incluso existen muchos casos de jugadoras que se vieron obligadas a firmar cláusulas 'antiembarazo' en sus contratos. 

La normativa de la FIFA, que la Real federación Española de Fútbol adaptó a su reglamento en 2021, establece que las jugadoras embarazadas dispondrán de, al menos, 14 meses de baja por maternidad.

"Rescindir el contrato de una futbolista embarazada será considerado despido injustificado"

Además, recibirán como mínimo, por ley, dos tercios de su salario o el 100% si así estaba establecido con sus clubes por contrato. Los equipos, asimismo, se enfrentan a graves multas en caso de no reincorporar a la futbolista una vez concluida la baja. Se considerará un despido injustificado con la consiguiente indemnización.

Es más, se contempla la opción de volver a incluir en el equipo a la futbolista tras la baja aun teniendo todas las fichas cubiertas. Es decir, pueden fichar un refuerzo para suplir la ausencia, como en el caso de las lesiones de larga duración, y esto no afectará al regreso de la jugadora.

Si el embarazo se produce en el último año de contrato de la futbolista, esta podrá optar a un año más en el momento del fin de la baja si quiere continuar su carrera en el mismo club.

Además, tras su incorporación, establece la normativa, las jugadoras deberán poder amamantar a sus bebés o extraerse leche. Para tal efecto, el club deberá poner a su disposición un lugar adecuado.

Un paso adelante en un largo camino por recorrer en el deporte

Una serie de ventajas que se han conseguido gracias a la lucha de jugadoras en el pasado, como la estrella estadounidense Alex Morgan, que reapareció en el Tottenham seis meses después de dar a luz cuando no existía normativa. 

Un paso adelante en el mundo del fútbol y en el reconocimiento de los derechos de la mujer, materia en la que en otros deportes más minoritarios aún queda mucho camino por recorrer. 

Es el caso del ciclismo femenino, del que en España tenemos un claro ejemplo reciente. La medallista olímpica (bronce en Pekín 2008) Leire Olaberria llevó su caso a los juzgados en 2018 al entender que estaba siendo discriminada por intentar continuar su carrera deportiva y compaginarla con sus aspiraciones familiares. Una denuncia que se saldó en su contra al considerar que se le había apartado por "motivos técnicos". 

Los tiempos, afortunadamente, van cambiando, aunque a paso lento y con reticencias. Al menos, el fútbol ha entendido por fin la relevancia del deporte femenino y lo esencial de dotar de derechos a todos los que integran el mundo del deporte rey. 

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