El reencuentro de Flavio Briatore y Fernando Alonso en Alpine: ¿sueño imposible o posibilidad real?

Fernando Alonso y Flavio Briatore en una imagen de archivo.
Fernando Alonso y Flavio Briatore en una imagen de archivo.
EFE
Fernando Alonso y Flavio Briatore en una imagen de archivo.

En la Fórmula 1 hay rumores recurrentes que, de vez en cuando, vuelven a salir a flote. La entrada de alguna marca del grupo VAG (Audi o Volkswagen, fundamentalmente), por ejemplo, parece más cerca que nunca, según han confesado desde McLaren, pero de momento no es más que eso: una posibilidad. En los últimos tiempos se ha unido otro comentario en los mentideros: ¿volverá Flavio Briatore al lado de Fernando Alonso?

Pocas personas de carácter tan marcado como la del magnate italiano han paseado por el paddock. Promotor del imperio Benetton (tanto de ropa como de Fórmula 1) con el primer Michael Schumacher, fue el hombre que le dio la oportunidad a Alonso de llegar a un equipo campeón, Renault, con el que logró sus mayores hitos. No es casual que años después la relación entre ambos sea de una amistad muy profunda y sincera, en la que los consejos empresariales de Briatore son muy tenidos en cuenta por Alonso.

Ahora que Alpine está en un proceso de revolución interna con muchos nombres sobre la mesa, la posibilidad de su regreso se ha intensificado. De momento no deja de ser más que un sueño de muchos fans ávidos de recuperar viejos sabores a gloria pero su perfil encaja para un papel que, realmente, no deja de ser representativo... más o menos.

Un cargo simbólico, un consejero de lujo

La importancia de Briatore en el equipo de Enstone es evidente. Cuatro mundiales de pilotos (dos con Schumacher y dos con Alonso) le convierten en un jefe histórico para lo que hoy es Alpine, si bien eso no implica que vayan a recuperarle para ese puesto. Salvo sorpresa de última hora, Otmar Szafnauer será el máximo responsable de lo que ocurra en pista con los coches azules. En ese caso, ¿qué pintaría Briatore, si ficha?

Su posición sería la de embajador, asesor o consultor. Es decir: el mismo cargo que tenía Alain Prost. A sus 71 años, Briatore aún tiene una visión estratégica sobre la Fórmula 1 más allá de lo que pasa en la pista. Políticamente avezado (llegó a plantearse un salto serio en la siempre convulsa situación parlamentaria de su país), Alpine necesita a alguien que sepa moverse bien entre bambalinas, tocar según qué hombros y susurrar a los oídos adecuados. 

Sus consejos pueden venir muy bien a Laurent Rossi, CEO plenipotenciario de Alpine, y al propio Szafnauer, amén de lo que pueda suponer su presencia en el box para su buen amigo Alonso.

Más allá de eso, su cargo sería puramente testimonial. Quien espere ver a Briatore levantando el puño de sus pilotos en caso de victoria, o tirando los cascos contra el muro antes de dirigirse a hablar con los comisarios, se equivoca. El italiano ya hace mucho que dejó el estrés de la Fórmula 1 (le obligaron a ello por forzar a Nelson Piquet Jr. a estrellarse en Singapur 2008, el famoso 'crashgate') para centrarse en su cadena de discotecas de superlujo, los clubs 'Billionaire'. Para él, un cargo en Alpine sería otro divertimento más.

Su nacionalidad juega a su favor. Luca de Meo, máximo responsable del Grupo Renault, es italiano como él y le tiene en una gran estima. Aunque no sea determinante, tener una filosofía de competición similar puede servir también de garantía de que los objetivos quedan bien definidos.

Pero por el momento, nada más. Entre el sueño de los nostálgicos y la firma hay muchos que pasos que dar. Quizá esta Fórmula 1 ya no sea para hombres vehementes como Briatore, pero... ¿a quién no le va a gustar un Flavio paseándose de nuevo por el paddock?

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