Vinícius le gana definitivamente la partida a Hazard: cara y cruz del Real Madrid de Ancelotti

  • El brasileño se está convirtiendo en una gran estrella y es titular indiscutible en el conjunto blanco
  • El belga sigue sufriendo problemas constantes con las lesiones y cuando juega no rinde
  • Ancelotti lo tiene muy claro: Vini es titular indiscutible y Hazard, suplente
Vinícius y Hazard.
Vinícius y Hazard en una imagen de archivo.
EFE

Vinícius Jr y Eden Hazard libran una batalla en silencio por ocupar la zona izquierda del ataque del Real Madrid desde hace algo más de dos temporadas, y ya se puede decir que hay un claro vencedor: el brasileño. Su explosión definitiva le ha convertido en el líder –con permiso de Karim Benzema– del ataque del conjunto blanco y una de las grandes sensaciones de la Liga y de Europa. Mientras, el belga languidece, perdido en un sinfín de lesiones y sin encontrar el juego que le llevó a ser considerado uno de los mejores jugadores del mundo y a la entidad blanca a desembolsar una cifra cercana a los 160 millones de euros.

La paciencia se ha terminado ya en el Real Madrid con un Hazard que es, salvo cambio radical de los acontecimientos, uno de los grandes fiascos de la historia de la competición. Llegó como una gran estrella en el verano de 2019, pero nunca ha respondido a las expectativas. La confianza de Zinedine Zidane en sus condiciones siempre fue incondicional, dándole minutos y responsabilidad siempre que el físico del belga lo permitía, pero sin recibir compensación a cambio.

Las lesiones explican en buena parte su flojo rendimiento, pero Hazard tampoco ha rendido cuando ha tenido cierta continuidad. El irregular rendimiento de Vinícius en campañas anteriores le abrían hueco en las alineaciones blancas, pero la eclosión del brasileño le han relegado a un papel residual. "El problema que tiene Hazard es que el entrenador prefiere a otros jugadores", dijo la semana pasada Carlo Ancelotti en rueda de prensa sobre la situación del belga, que no jugó en el Clásico ante el Barça y solo lo hizo 21 minutos ante Osasuna y cinco ante el Elche.

Ningún gol y solo una asistencia es el escaso bagaje del belga en 10 partidos, números que contrastan con los de Vinícius, que ha puesto su firma en nueve tantos y cinco pases de gol en 14 partidos.

El brasileño ha pasado de ser un agitador a un definidor. Sus dos tantos ante el Elche el sábado no son más que el fiel reflejo del cambio experimentado por Vini, que define ahora como un auténtico killer y sigue manteniendo su desequilibrio desde la izquierda del ataque. Y el madridismo que desprende con cada declaración, enamora a su afición, rendida ya casi por completo a su nuevo ídolo. «Claro que quiero renovar, quiero quedarme aquí por mucho tiempo, pero estoy muy tranquilo. No importa cuándo voy a renovar, cuánto voy a cobrar, lo que importa es la satisfacción de estar en el mejor equipo del mundo», dijo ayer en la emisora TNT Brasil.

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