Araújo salva al Barça del bochorno ante el Granada en el último minuto

Ronald Araújo, en el Barcelona - Granada
Ronald Araújo, en el Barcelona - Granada
EFE

El Barcelona se aferró a la fe más que al juego para salvar un empate ante un Granada que sigue sin ganar en esta Liga y que fue por delante del marcador desde el primer momento.

No se le pudo poner peor el partido al Barcelona desde el minuto 1. Literal: la primera jugada de ataque del Granada acabó en gol, cuando Escudero dejó roto a Busquets en el área, centró al segundo palo y conectó con Domingos Duarte que venía cómodo para cabecear y hacer desaparecer de la grada la pancarta de "Força Koeman". Minuto y medio de partido, los pitos empezaron a sonar en el Camp Nou y Serginho Dest apareció en la foto.

Al Barça le costó recuperarse del puñetazo inicial, y el Granada casi lo aprovecha. No fue hasta el cuarto de hora, con un intento de vaselina de Sergi Roberto que dio en el larguero, cuando abrieron los ojos.

Cuando mejor estaba el Barcelona, el Granada tiró de ese otro fútbol: Eteki se echó al suelo quejándose de una lesión (no quiso irse a la banda), lo que provocó un parón en el campo que fue muy protestado. Montoro le sustituyó, pero Robert Moreno no se mostró muy preocupado por hacer un cambio a la media hora de partido. Tampoco cuando Depay, sin querer, le dio a Quini y tuvo que parar un momento para buscar la lentilla.

Asedio culé sin premio

¿Castigo o lesión? La duda generó una nueva pitada en la grada cuando Koeman decidió sacar al joven Balde, una de las sorpresas del once inicial, para sacar a Mingueza en su lugar. El canterano quedó retratado también en la acción del gol, pero lo cierto es que se dolía de la espalda minutos antes.

Sea por el cambio de dibujo o no, el Barça acabó la primera parte rozando seriamente el empate. Araújo hizo internacional a Maximiano al obligarle a hacer un paradón memorable a un cabezazo a bocajarro que ya se cantaba como gol. El asedio culé no obtuvo premio y se fueron al descanso con el 0-1 en el luminoso del Camp Nou.

Dado que la posesión era irrelevante, Koeman metió más pólvora en el descanso cambiando a Sergi Roberto por Luuk De Jong. También movió el banquillo Robert Moreno, ya que Escudero acabó tocado en la primera mitad y puso a Neva en su lugar.

Después de quince minutos inanes, otro intento de solución del técnico culé fue darle una oportunidad-marrón al canterano Gavi en lugar de Coutinho, cuya vuelta a la titularidad se cerró con una gris actuación. Pero el gol no llegaba y empezó a cundir la desesperación en las filas blaugrana.

Piqué, de delantero centro y revulsivo

La ausencia de ocasiones de peligro hizo que Koeman tomara decisiones arriesgadas. Memphis Depay lo intentó de semivolea, por velocidad y de falta directa, pero a 20 minutos del final importaba más lo anímico que lo táctico. Por ello, el entrenador neerlandés hizo salir al capitán-presidente Piqué... que se puso a jugar de '9'.

El tridente culé con el que acabó el Barça fue Piqué, Luuk de Jong (que falló un incomprensible cabezazo a portería vacía) y Depay, con Araújo avanzado también por si podía aportar.

Y salió bien. Justo después de una pequeña tángana con el uruguayo como protagonista con Quini, que se resolvió con amarilla para ambos, fue el propio central quien cabeceó un balón botado por Gavi al centro de las mallas. La rabia de la celebración de Araújo da buena muestra del desastre que habría sido perder este encuentro.

Liga Santander jornada 05 FC Barcelona - Granada vídeo de Goles
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