El pleno de finales del piragüismo español se queda sin medalla en el 'superjueves'

Saúl Craviotto, en los Juegos Olímpicos
Saúl Craviotto, en los Juegos Olímpicos
EFE

El piragüismo español se dejó en el hotel todo el buen hacer que el pasado miércoles ofrecieron en Tokio, logrando un pleno de clasificaciones a las semifinales de distintas modalidades. Tras comenzar la jornada del jueves con 4/5 clasificaciones a las finales, todo hacía pensar que alguna de las paladas de los españoles salpicase alguna nueva medalla para la delegación. 

Nada más lejos de la realidad. Ni Saúl Craviotto, ni Carlos Arévalo, ni Antía Jácome, ni la embarcación de Paco Cubelos e Íñigo Peña ha podido darle esta jueves una alegría al deporte español.  

Decepciantes Craviotto y Arévalo

En primer lugar, saltaban al agua dos de los palistas que más ilusión generaban sobre el papel: Saúl Craviotto y Carlos Arévalo. En la clasificación ya advirtieron que las cosas no serían fáciles, con el bicampeón olímpico metiéndose en la final por los pelos

Los galones y el supuesto favoritismo del abanderado no ayudaron mucho, con dos inicios muy lentos, tanto en la clasificación como en la final, que le condenaron en ambas carreras. Finalmente, la medalla se resistió en la final de K1 200 y terminaron con unas decepcionantes, sobre todo para Craviotto, séptima y quinta plaza, respectivamente, mientras que el oro fue para el húngaro Sandor Totka.

Futuro prometedor de Jácome

Menos se esperaba de la veinteañera Antía Jácome, que ya dio la sorpresa con su clasificación a la final de C1 200 y su quinta plaza deja un sabor positivo, teniendo en cuenta la gran proyección que ha demostrado tener. La gallega, debutante en una cita olímpica, se mantuvo en la lucha en una carrera explosiva y apretada para finalmente entrar en quinta posición (47.226), a solo 1,294 segundos de la ganadora de la prueba (45.932), Nevin Harrison.

Mala estrategia de Cubelos y Peña

Solo podían salvar el papel del piragüismo este jueves el K2 de Paco Cubelos e Íñigo Peña, cuya semifinal dejó sensaciones encontradas de cara a la lucha por las medallas. En una carrera larga como son los 1000 metros, la pareja está acostumbrada a empezar dosificando fuerzas para después pegar el hachazo.

No obstante, la estrategia de los subcampeones del mundo no funcionó esta vez tras salir algo rezagados. Su reacción final no fue suficiente para remontar en los metros finales y se tuvieron que conformar con una sexta plaza, mientras que Australia se terminó llevando el oro.

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