'It's coming Rome': Italia gana la Eurocopa 2020 a Inglaterra en una tanda de penaltis de infarto

La selección italiana celebra la Eurocopa 2020
La selección italiana celebra la Eurocopa 2020
EFE

La Eurocopa 2020 ya tiene campeón: Italia. Los de Roberto Mancini se han llevado el segundo trofeo continental para la azzurra en Wembley, ante una Inglaterra que pecó de especulativa pese a adelantarse muy pronto. Con todo el estadio en contra, subidos al espíritu de Bonucci y Chiellini, Italia conquistó la segunda Eurocopa de su historia gracias a un héroe: Donnarumma.

El próximo portero del PSG paró el penalti decisivo a Saka, pero antes también a Jadon Sancho, que salió solo para tirar (y fallar) un penalti. Como Argentina en la Copa América a Brasil, Italia tuvo su propio 'Maracanazo' y Southgate, que como futbolista quedó marcado por un penalti fallado en la Eurocopa de 1996, acabó condenado por sus decisiones en la tanda que resolvió esta final.

La final empezó muy mal para Italia: con el gol más tempranero de la historia de las finales de Eurocopas. Dos minutos tardaron los ingleses en marcar el primer gol, tras una gran jugada de Kane, pase a Trippier en una banda para que la cambiara a la otra, ante la carrera de Luke Shaw, que lo empaló según venía. Di Lorenzo, al que le tocaba cubrir ese centro, ni se enteró.

Buena pájara de Italia, que por primera vez en esta Eurocopa se vio obligada a ir al ataque, y muy bien los ingleses, que encontraron en la banda derecha una autovía para Trippier. Con Kane jugando casi de '6', bajando a recibir más allá del centro del campo, Inglaterra dio un recital en los primeros 20 minutos de partido. Para más 'inri', Jorginho recibió un golpe y se echó al suelo echándose las manos a la rodilla, claramente preocupado. El mejor de Italia durante esta Euro, y a los 22 minutos se quedaba seriamente tocado.

La presión alta de Inglaterra bloqueó prácticamente cualquier ocasión de Italia. De hecho, la más clara de los transalpinos llegó pasada la media hora con un buen disparo lejano y raso de Federico Chiesa que se fue al lateral por muy poco. Esto, una volea de Immobile que rechazó Stones como pudo y un disparo de Chiellini con más fe que puntería, lo único que dejaron los de un Roberto Mancini desesperado antes del descanso.

El paso adelante que había dado Italia al final de la primera mitad se vio confirmado al comenzar la segunda. Sterling, muy nervioso, primero cometió un piscinazo (sello de la casa) y después se llevó puesto a Insigne en la frontar del área. Fue el delantero italiano el encargado de probar con un buen disparo que se escoró mínimamente de la escuadra izquierda. 

Mancini no dudó: Barella e Immobile, desaparecidos, al banco a los 10 minutos de la segunda mitad. Cristante y Berardi, al campo. Había que aprovechar su velocidad, mientras los ingleses trataban de controlar mejor, como en la primera parte. La reacción, más en lo anímico que en lo futbolístico, se notó: Insigne probó con un remate a bocajarro que Pickford repelió manoteando al aire y después Chiesa probó con un latigazo que el portero del Everton sacó con una estirada en el suelo de puros reflejos.

Italia se había reenganchado al partido y, con ello, la grada de Wembley (mucho más llena de lo que debería) dejó de hacer tanto ruido.

Bonucci marca el empate

Tuvo que ser con un córner, un gol feo de los que hacen justicia a la historia del fútbol italiano (irónicamente el que menos se ha visto en su equipo este año) con el que llegara el empate. En medio de un barullo en el área tras un córner, Bonucci metió la bota para que, de medio rebote y llorando, la pelota se colara en la red de Pickford.

El gol dio alas a Italia, como no podía ser de otra manera, y Southgate tuvo que mover el banquillo, con la salida de Saka y Henderson, pero la reacción no fue la misma que la de los cambios de Mancini. Con Inglaterra encerrada atrás, Chiesa recibió un fuerte golpe a diez minutos del final y tuvo que salir en su lugar Bernardeschi.

Con Italia echada arriba (y cuando lo intentaban los ingleses, ahí estaba Chiellini para agarrar a Saka) e Inglaterra plantando un autobús de dos plantas tan de postal de turistas, la final de la Eurocopa llegó de manera irremediable a la prórroga. No se podía acabar el torneo sin otro tiempo añadido.

La prórroga no resuelve nada

La tercera prórroga en esta Eurocopa para Italia, segunda para Inglaterra, comenzó con la misma presión. Ni siquiera el cansancio les pudo, aunque obligó a Verratti a ser sustituido por Manuel Locatelli, que fue el héroe del primer partido. Los ingleses no se rindieron, y Phillips lo intentó con un disparo desde la frontal que se fue desviado.

Italia tampoco se conformó, ni mucho menos. Bernardeschi estuvo a punto de rematar un buen centro de Emerson, pero Pickford lo sacó como pudo y el rechace de Belotti se fue desviado.

Lo que ninguno querían era ir a penaltis y la segunda parte de la prórroga fue frenética: Kane se topó con Donnarumma a un centro a Stones, con Maguire jugándose el tipo con Chiellini, pero al final lo salvaron los italianos. La desesperación de ambos cristalizó en Jorginho, que pisó con agresividad a Grealish y sólo se llevó una amarilla y puede dar gracias.

Southgate y Mancini se pusieron ya a pensar en los penaltis, porque esta Euro no podía resolverse de otra manera.

Así fue la tanda de penaltis

Berardi fue el primero en lanzar en esta tanda... y lo marcó engañando a Pickford. Donnarumma sí le adivinó el disparo a Kane, pero fue tan fuerte que era imparable. Belotti fue el siguiente para Italia, pero el del Torino no tuvo suerte y esta vez el portero se lo adivinó.

Turno para Maguire: un zapatazo a toda la escuadra que ni olió el portero. Bonucci lo tiró con frialdad, y aunque Pickford lo rozó, no llegó. Dentro y turno para Rashford... que tras esperar muchísimo, lo tiró al palo. Había entrado en el último minuto de la prórroga para esto.

Con igualdad de nuevo, Bernardeschi se la jugó disparando rasa y por el centro para marcarlo. Donnarumma le adivinó a Jadon Sancho, que también había entrado para los penaltis (otro éxito de Jonathan Southgate), y le dio toda la presión a Jorginho... que dio en el palo. A sus 19 años, la presión cayó sobre Saka... y Donnarumma se lo paró para darle a Italia la segunda Eurocopa de su historia.

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