Vinicius, el jugador que nunca deja indiferente, cumple 100 partidos como jugador del Real Madrid

  • Vinicius celebró su centenar de partidos con el Real Madrid con un gol.
  • ​Sus críticos son feroces, aunque también hay quien ve en él al nuevo Neymar y la estrella del futuro.
Vinicius Junior, jugador del Real Madrid.
Vinicius Junior, jugador del Real Madrid.
IG: @vinijr

Vinícius Jr es de esos futbolistas que no deja indiferente a nadie. Adorado por muchos, que ven en él a una futura estrella mundial, es también tratado con desprecio por un sector aún mayor de seguidores, que a la mínima aprovechan para hacer bromas y burlas con sus errores y fallos en goles cantados. El término medio no existe con él.

Los datos dicen que Vini lleva ya cien partidos con el Real Madrid. A sus 20 años, 7 meses y 17 días, solamente Raúl González, Iker Casillas y José Antonio Camacho habían vestido en más ocasiones la camiseta blanca. Palabras mayores. Al mismo tiempo, sus 12 goles y 20 asistencias saben a poco para un delantero que llegó como el nuevo Neymar. O el futuro Pelé. Todo es exagerado alrededor suyo.

Su madridismo está fuera de toda duda. «Jugar cien partidos con esta camiseta es un honor, es un día muy especial para mi, he hablado con mi familia y es muy emocionante llegar a este número tras venir de Río de Janeiro y dar todo por esta camiseta que quiero tanto», dijo tras el partido ante la Real, en el que el Real Madrid evitó la derrota gracias a su gol. Pero ni su amor incondicional por el escudo blanco ni ese tanto es suficiente para buena parte de la afición.

Vinícius llegó a Madrid algo antes de cumplir los 18 años a cambio de 45 millones de euros como una de las grandes promesas del fútbol brasileño. Julen Lopetegui no contó con él, pese a la salida de Cristiano Ronaldo ese mismo verano y al mal momento del equipo, pero la salida del entrenador vasco le allanó el camino. Llegó Santiago Solari, y con el argentino en el banquillo, Vinícius se convirtió en la única luz de una temporada deprimente para el conjunto blanco.

Sus regates eléctricos, su desparpajo, su descaro al encarar a un defensa tras otro sin pensárselo dos veces encandiló a una gran parte de la afición. Había otra que desconfiaba de sus errores garrafales ante la portería contraria, a la hora de definir las jugadas. Pero era joven, había paciencia todavía con él.

Un gol en 18 partidos de Liga era el dato a mejorar. Pero el gol se aprende, decían. El mejor ejemplo era Cristiano Ronaldo. Pero la mejora no llegó. Ya con Zidane en el banquillo, y con más competencia con la llegada de Eden Hazard, Vinícius mantuvo su mala relación con el gol. Los fallos clamorosos y las claras ocasiones que fallaba le convirtieron, ya definitivamente, en carne de meme en la época de las redes sociales. El galo cada vez confiaba menos en el brasileño, pero las continuas lesiones de Hazard le daban minutos.

En una temporada más bien floja, llegó el partido ante el Barça en marzo de 2020, justo antes de la pandemia. Su gran partido, coronado con un gol – de rebote, algo que se ha convertido en habitual – que le dio al Real Madrid la victoria ante el eterno rival le congraciaron con la afición.

Tras el confinamiento, Vini alternó titularidades con suplencias, y sus cifras goleadoras siguieron lejos de las deseadas: apenas tres tantos en Liga, cinco entre todas las competiciones.

Las dudas sobre el brasileño fueron a más. Las aficiones rivales nunca han tenido piedad con él, pero una buena parte de la madridista, tampoco. La decepción con su rendimiento ha ido a más esta temporada, con cifras no mucho mejores ante el gol (cuatro goles) y un juego cada vez menos alegre, como si se le hubieran quitado las ganas de encarar a los rivales, de jugar con frescura. De disfrutar, en definitiva, con su juego.

Pese a sus constantes suplencias –ante la Real Sociedad no estuvo en el once inicial ni siquiera con la tremenda plaga de bajas de su equipo–, Vinícius nunca eleva la voz, jamás se le ha escuchado una sola queja. Él trabaja, trabaja y trabaja, y responde siempre con una sonrisa. 

Su actitud es de diez, pero eso no es suficiente en el Real Madrid con una afición clamando por estrellas consagradas como Kylian Mbappé o Erling Haaland, no mucho mayores que él. ¿Aguantará Florentino Pérez en espera del crack que pensaba que fichó? ¿O acabará saliendo, este verano incluso, para hacer caja y fichar a uno de los cracks deseados por el madridismo?

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