Ibrahimovic carga contra LeBron James por su activismo y reabre el debate: ¿deportistas o ejemplos sociales?

Zlatan Ibrahimovic y LeBron James
Zlatan Ibrahimovic y LeBron James
EFE

Zlatan Ibrahimovic es un personaje que trasciende más allá del fútbol por el escaso filtro, o más bien nulo, que tiene a la hora de hablar. Lo ha demostrado en numerosas ocasiones y en su última entrevista al canal Discovery y no ha dudado en posicionarse en contra de que los deportistas hablen de política.

En este caso, concretamente enfocado al activismo que ejerce LeBron James, el que seguramente sea el jugador de baloncesto más famoso del mundo. El de los Lakers ha querido ejercer de ejemplo en distintas ocasiones, desde la lucha contra el racismo con el movimiento Black Lives Matter, hasta para apoyar al presidente americano Joe Biden en la carrera electoral contra Trump.

"Es fenomenal en lo que hace. Pero no me gusta cuando personas con algún tipo de estatus se dedican a la política al mismo tiempo. Quiero decir, haz lo que se te da bien. Cíñete a lo que haces. Juego al fútbol porque soy el mejor jugando al fútbol. No me gusta la política. Si hubiera sido político, me habría metido en política. Es el primer error que cometen las personas cuando se vuelven famosas y alcanzan cierto estatus", opinó Ibrahimovic.

Las palabras del sueco han generado revuelo y son también un dardo para toda la NBA, que fue uno de los principales defensores del movimiento BLM cuando el pasado mes de mayo se desataron las protestas alrededor de todo Estados Unidos. Diversas figuras de la liga como Jaylen Brown o J.R. Smith participaron en manifestaciones y alzaron la voz contra la injusticia social

De hecho, los jugadores se negaron a jugar y obligaron a suspender tres días de competición después de la muerte de Jacob Blake en verano, cuando la burbuja de la NBA ya se encontraba funcionando a pleno rendimiento.

No solo en el baloncesto se han visto este tipo de muestras, ya que quizás el máximo exponente del activismo político en el deporte actual se encuentre en el fútbol americano, en la figura de Colin Kaepernick, el famoso jugador de la NFL que comenzó la tendencia de hincar la rodilla cuando sonaba el himno de EE UU. De hecho, Kaepernick terminó sacrificando su carrera por defender los derechos de los afroamericanos.

También en la Fórmula 1 el mejor piloto de la parrilla ha querido ser un altavoz por las causas sociales, como es el caso de Lewis Hamilton. El heptacampeón del mundo ganó su último Mundial abogando en todas las carreras por la igualdad entre la gente independientemente del color de su piel, con protestas que pudieron hasta conllevarle una sanción.

No se iba a quedar fuera el fútbol, que también ha visto como la lucha contra el racismo del pasado verano llenó los pitidos iniciales de sus partidos de jugadores con la rodilla en el suelo, como ocurre en la Premier League y de celebraciones reivindicativas, como lo fue la de Marcus Thuram en mayo, emulando también a Kaepernick. 

No se queda de lado tampoco el feminismo que defienden constantemente los equipos femeninos, con la imparable selección estadounidense como máximo exponente, al igual que su estrella, Megan Rapinoe.

Las palabras de Ibrahimovic han reavivado la llama de un debate que la mayoría de los protagonistas a los que el delantero del Milan critica tienen claro dónde posicionarse, siendo altavoces de sus ideas y un ejemplo sobre sus seguidores, en lugar de quedarse al margen como meros deportistas. Sin embargo, ¿dónde se marca la línea entre el activismo y la propaganda?

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