Crisis del Real Madrid: Zidane es el gran señalado... con Raúl González y Mauricio Pochettino a la espera

  • La crisis blanca deja al galo muy tocado. Si es eliminado en la Champions, podría ser incluso destituido. 
  • Sus decisiones son difíciles de entender; además, se le acusa de no tener bien trabajado al equipo. 
Zinedine Zidane, cabizbajo en Kiev ante el Shakhtar.
Zinedine Zidane, cabizbajo en Kiev ante el Shakhtar.
EFE

Zinedine Zidane es el técnico de las tres Champions seguidas. De los 11 títulos al frente del Real Madrid, el último de ellos la Liga postparón por el coronavirus hace apenas cinco meses. Y, sin embargo, ahora mismo está cuestionado y señalado como el gran culpable de una crisis que amenaza incluso con su ausencia en los octavos de la máxima competición continental por primera vez en la historia de la competición (1992).

¿Crees que Zidane es capaz de revertir la situación en el Real Madrid?

De momento, en el club hay paciencia. En la junta directiva de este miércoles en ningún momento se valoró la destitución del técnico, pero todo podría cambiar si el miércoles que viene hay un desastre en la máxima competición continental. Una tempranera eliminación no sería solo un terremoto deportivo, también supondría una hecatombe económica en el peor momento, cuando más necesita el Real Madrid los ingresos económicos en un año en el que las previsiones son las de ingresas 300 millones de euros menos que la temporada pasada.

Zidane llegó como el gran salvador en marzo de 2019 y la campaña pasada cumplió gracias a la consecución de dos títulos: Liga y Supercopa. El batacazo europeo ante el Manchester City fue visto como algo lógico, una derrota ante un ‘igual’. No sería lo mismo, en ningún caso, si el equipo madridista cayera en la fase de grupos. Y a Zidane se le señala como el gran culpable por sus decisiones.

El trabajo táctico

Dos jugadas ante el Shakhtar retrataron a este Madrid y a su técnico. En el primer gol, el equipo blanco hizo tras un córner a favor un repliegue más propio de equipos infantiles en el que hasta seis jugadores se juntaron en apenas unos metros; en el segundo, en otra contra, un rival cogió el balón en su campo, avanzó sin oposición hasta el área con la defensa blanca reculando y disparó sin demasiadas dificultades para marcar.

Son dos ejemplos de algo muy común: desbarajustes defensivos, mucho espacio en el mediocampo y entre líneas y desorden absoluto de los jugadores. Las voces que acusan al Madrid de ser un equipo poco trabajado tácticamente son muchas.

Sus pretorianos

Hay jugadores en los que Zidane tiene plena confianza y que da igual lo que hagan, que van a jugar. El ejemplo más reciente es el de Varane, que acumula errores sin parar que están costando goles y puntos y que sigue siendo indiscutible. Bien es cierto que hay muchas bajas en defensa, pero nadie duda de que aun con todos sanos, el galo jugaría siempre.

También sorprende la fe que le tiene a Marco Asensio. El balear sigue muy lejos de su mejor nivel y todavía no ha marcado ni un gol ni dado una asistencia. Zidane le defendió enérgicamente antes del partido en Kiev, rozando el enfado, y le hizo jugar los 90 minutos ante el Shakhtar.

Son solo dos ejemplos de muchos: Marcelo e Isco juegan muchos más minutos de los que merecen, la insistencia con Lucas Vázquez en el extremo no se entiende demasiado y su fe en los veteranos es inquebrantable.

Marginados

El Madrid fichó, a petición de Zidane, a un delantero de 60 millones de euros que apenas juega. Por algún motivo, el galo le puso la cruz y sus minutos son muy reducidos. Luka Jovic ha seguido y cuando ha estado disponible, apenas ha jugado. Un caso similar al de Mariano, marginado salvo en los últimos partidos, cuando el resto de delanteros estaban lesionados.

Tampoco confiaba Zidane ni en Gareth Bale ni en James Rodríguez y ambos acabaron fuera en verano. Su rendimiento había bajado, pero nunca intentó el galo recuperarles para la causa.

Jóvenes a la fuerza

La sensación es que la confianza de Zidane en los jóvenes talentos no es demasiada. Así, Brahim y Kubo se han tenido que marchar a demostrar su talento fuera, mientras que Vinícius y Rodrygo aparecen y desaparecen de las alineaciones sin que parezca que haya un plan con ellos.

Raúl, tarde o temprano

El destino de Raúl González es entrenar al Real Madrid. Puede ser dentro de unos días, en unos meses, en pocos años o en muchos, pero es algo que sucederá. Actualmente al frente del filial, el Castilla, su camino recuerda al de Zidane, eligiendo foguearse en la cantera blanca en vez de en otros clubes. 

Raúl tiene rasgos muy parecidos a los del galo (una leyenda del club como jugador, un jugador mundialmente respetado) pero también otros muy distintos. Para empezar, su carácter es muy distinto, su forma de ver el fútbol (nunca se da un balón por perdido) es visto como un aspecto positivo en un club cuyos jugadores parecen haber bajado los brazos. Su carácter, muy pasional, también es distinto al del francés, más sosegado. Y además llega con un primer éxito, la Youth League conquistada con el juvenil. Su escasa experiencia en los banquillos tiene su contrapeso precisamente en que Zidane tampoco la tenía. Y su punto a favor es que a su nombramiento prácticamente ningún aficionado madridista se opondría.

Pochettino, amores no correspondidos

La de Pochettino y el Real Madrid es de esas historias de amor que nunca se han dado todavía porque siempre uno de los dos estaba comprometido. El club blanco le quiso cuando se cargó a Rafa Benítez, pero el argentino estaba entonces en un Tottenham que no dio opción. Así fue también tras la salida de Zidane en junio de 2018. Cuando Poche fue cesado en los spurs, en noviembre de 2019, Zizou ya estaba al frente de la nave blanca en su segunda etapa y no había ya hueco para el argentino. 

En la planta noble del Bernabéu siempre se ha considerado a Pochettino el hombre ideal, un entrenador que gusta del fútbol ofensivo y que además está considerado como un genio de la pizarra. Que llevara al Tottenham, un equipo modesto en Europa, a la final de la Champions de 2019, es su gran aval. A ello hay que unir algunas declaraciones contrarias al eterno rival: "Nunca entrenaría al Barcelona", dijo el exjugador del Espanyol, unas palabras que siempre gustan a la afición.

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