Casillas describe lo que sintió al sufrir el infarto: "Es como estar en una piscina, en el fondo, quieres salir y no puedes"

Iker Casillas, en el documental 'Colgar las Alas'
Iker Casillas, en el documental 'Colgar las Alas'
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El 1 de mayo de 2019 a Iker Casillas le cambió la vida por completo. Durante el entrenamiento con el Oporto empezó a sentirse mal, aunque no sabía describir exactamente qué le pasaba, y sólo gracias al buen hacer del médico del club descubrieron enseguida que a sus 37 años estaba sufriendo un infarto.

Un año y medio después, el ya exportero aún se estremece cuando lo recuerda. Lo hace en el primer capítulo del documental 'Colgar las alas', donde cuenta cómo fue aquella jornada fatídica. 

"Hice lo de todos los días, desayuné, me fui a entrenar... Tenemos la costumbre de dar dos vueltas al campo, ahí tengo una sensación durante muy poco, igual fue medio segundo no llega ni a eso, que tomas una bocanada de aire y te sabe diferente”, recuerda. Casillas estaba empezando a tener una crisis cardíaca, pero no lo sabía. Intentó ponerse bajo palos para pelotear con un compañero, pero viendo que no podía, se aparta. 

“Cuando voy con el equipo me noto pesado, que me falta el aire y en mi cabeza me pongo a pensar que es alergia. Me cambio con un compañero en la portería, me voy con el preparador de porteros y me pongo a entrenar con él. Pero veo que no es la sensación cuando tengo alergia, sino más fuerte y me empieza a oprimir el pecho", recuerda.

La primera persona que le atendió fue un masajista del equipo, que en un primer momento no sabía que hacer. Sacó al médico inmediatamente, que se puso en contacto con el jefe de cardiología del Hospital CUF Oporto y este, según los síntomas, detectó que podía ser un infarto. En contacto con un hemodinamista y una cardióloga del hospital, Casillas fue operado y, posteriormente, salvado.

"Es como estar en una piscina de dos metros, en el fondo, quieres salir y no puedes. Una angustia. Cada vez me faltaba más el aire pero pensé que era una alergia, no un infarto", insiste el portero.

"Cada vez me faltaba más el aire pero pensé que era una alergia, no un infarto"

La angustia de Sara Carbonero y la rehabilitación

La esposa de Casillas, Sara Carbonero, se encontraba en Cádiz, por trabajo, y se enteró de lo sucedido por una llamada. Inmediatamente cogió un avión con escala en Madrid, como hacía siempre, pero no daba con nadie. 

"En el aeropuerto de vuelta me dicen: ‘Sara, tranquila, pero a Iker le ha dado un infarto'. (...) Llamé a Iker, algo absurdo si lo piensas, y lo intenté con el médico, con el de seguridad, y no me cogían el teléfono...", relata, aún con la voz quebrada por el tremendo susto que se llevó.

Todo, afortunadamente, salió bien. La operación de Casillas se realizó con normalidad, y él fue consciente en todo momento. "Veía cómo me ponían el líquido de contraste, que me quemaba mucho, me daba mucho calor. En cuanto pusieron el stent, la primera bocanada de aire ya me supo bien", recuerda.

Después comenzó su rehabilitación, en el Hospital Quirónsalud de Madrid. No fue fácil, porque incluso hubo días que no podía levantar pesas de apenas 37 kilos, algo que para un deportista de élite como él no habría sido problema. "Ese día lo pasé mal. No me sentía yo, la angustia de levantar un peso cómodo... Es como impotencia", rememora.

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