'Oceans Apart', el documental que destapa la corrupción, el esclavismo y las mafias del rugby en Oceanía

Los 'All Blacks' ejecutan su tradicional baile antes de la semifinal del Mundial.
Los 'All Blacks' ejecutan su tradicional baile antes de la semifinal del Mundial.
EFE

Oceanía es la gran potencia de jugadores de rugby a nivel mundial. Países que muchos no sabrían colocar en el mapa, como Samoa, Tonga o Fiyi, y otros como Australia o la todopoderosa Nueva Zelanda, cuna de los All Blacks, cuentan con algunos de los mejores jugadores del mundo, lo que ha generado a su alrededor un ingente negocio que roza en muchos casos las prácticas mafiosas y moralmente cuestionables, cuando no directamente delictivas.

Esta es la base de denuncia de 'Oceans Apart: greed, betrayal and Pacific rugby' ("Océanos de distancia: codicia, traición y rugby en el Pacífico"), un documental de Amazon Prime Video que está de momento disponible solo en territorio anglosajón. En él, directivos, exjugadores y jugadores en activo de esos países señalan los males de un sistema detrás del cual está la propia World Rugby, que se aprovecha de los problemas socioeconómicos de esos países para estas prácticas.

"El motivo por el que no habrá cambios es que la gente que se mantiene para no perder el poder es la que tiene el poder", comienza el trailer del documental, antes de apuntar directamente a los responsables de World Rugby con su presidente Bill Beaumont a la cabeza.

Jugadores de primer nivel que no cobran ni siquiera un sueldo, algunos desempleados o incluso gente sin hogar son el pan nuestro de cada día, en un deporte en el que además no ingresan en función de sus éxitos. "¿Cómo puede ser que los jugadores de Inglaterra consigan tanto dinero y los isleños tan poco?", se pregunta uno de los participantes en el documental.

Nacionalizaciones exprés, niños que son directamente arrebatados de sus padres y montados en aviones a decenas... "Esto no es muy diferente a un barco de esclavos", destaca otro de los participantes, para ejemplificarlo. Todo ello con un movimiento de dinero que ni obtienen las federaciones nacionales ni mucho menos los países, aunque sí sus dirigentes.

La connivencia de los gobernantes con las prácticas abusivas en el mundo del rugby profesional en Oceanía llega a límites surrealistas. "Si el presidente de la Unión de Rugby de Fiji está en la cárcel por asesinato, creo que algo no funciona", ponen de ejemplo en el documental.

Poco a poco se van denunciando estas situaciones, aunque les ha costado a algunos caer en el ostracismo. El exjugador Dan Leo, que da su testimonio en el documental, fue expulsado de la selección de Samoa por poner el foco en esta corrupción endémica. 

Él es la cabeza visible de este movimiento, y ya lleva años alzando la voz contra los desmanes en el equipo nacional de su país, como cuando en 2011 hicieron una recaudación de fondos para conseguir dinero para la formación en la selección. Desaparecieron millones de dólares.

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