Así es Anthony Edwards, un número uno del draft NBA marcado por el trabajo y la tragedia

Anthony Edwards
Anthony Edwards
Minnesota Timberwolves

La NBA ya conoce a sus nuevas futuras estrellas tras el draft de 2020. Anthony Edwards fue elegido como el mejor de su generación después de que los Minnesota Timberwolves eligieran al escolta de los Georgia Bulldogs el primero de los más de 200 jóvenes que se inscribieron al draft. Pese a sus 19 años, ha demostrado ser un jugador muy versátil en cuanto al tiro y con mucha creatividad a la hora de elaborar el juego de su equipo.

Además, posee gran vocación ofensiva que ha perfeccionado a base de trabajo, esfuerzo y amor por el baloncesto, algo que no siempre estuvo presente de manera prioritaria en su vida, ya que Edwards empezó destacando en el fútbol americano. Sin embargo, en cuanto se desarrolló prefirió utilizar sus 1,96 metros de altura para machacar aros, algo que él mismo admitió en una entrevista.

"El fútbol (americano) es el deporte en el que empecé y nunca me voy a olvidar. No me malinterpretes, el baloncesto es el número 1 porque siento que me va a ayudar a superar muchas de las cosas que necesito superar. Es lo que hago. Es mi trabajo", reconoció en declaraciones para ESPN.

Y es que Edwards ha comprobado en sus propia piel la importancia de la superación por la dura vida que ha tenido, perdiendo a las dos mujeres de su vida: su madre y su abuela, víctimas de un cáncer, con poco tiempo de diferencia, y sin la figura de un padre, que le abandonó de pequeño. Su madre Yvette y su abuela Shirley fallecieron en 2015 con apenas ocho meses de diferencia, ambas el día 5.

De hecho, el escolta les ha tenido muy presentes desde entonces, portando el dorsal '5' en su honor y con dos cuadros suyos acompañándole en la noche del draft. "Mi hermano y yo nos dijimos que no íbamos a dejar el baloncesto porque sabíamos que mi madre y mi abuela querrían que siguiéramos jugando. Y eso es lo que hice. Enfocar toda mi energía en la cancha y olvidarme de lo demás".

Este número uno ha supuesto para Edwards todo un premio y la posibilidad de demostrar lo que la pandemia a penas le dejó en los Bulldogs, y confirmar que sus estadísticas en el instituto (25,7 PTS, 9,6 REB, 2,7 AST, 2,1 ROB) no son casualidad. Algo así empezó a hacer en los 30 partidos que jugó en Georgia (19,1 PTS, 5,2 REB y 2,8 AST), pero le faltó terminar la machada.

Ahora se une a unos Timberwolves que han generado mucha ilusión, sobre todo tras la vuelta de Ricky Rubio, que junto a estrellas de la talla de D'Angello Russell y Karl-Anthony Towns, sacarán lo mejor de un Edwards que quiere ser la nueva gran promesa del baloncesto norteamericano.

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