Un Nadal al borde de la eliminación remonta a Feliciano y logra su victoria 1.000 en ATP en París

  • El de Manacor ha terminado con su compatriota remontando en tres sets por 4-6 y 7-6 y 6-4.
  • Así, Nadal entra en club al que solo pertenecen Connors, Federer, Lendl y él mismo.
Rafa Nadal
Rafa Nadal
EFE

«Señor Delgado, tiene usted una llamada». Pacientemente, este gerente de una fábrica de importación paraguaya coge el teléfono, fijo o móvil, que no deja de sonar los últimos días. Y cuando pega el oído al auricular, vuela marcha atrás al 29 de abril de 2002, hace tanto ya que ni se acuerda cuántos años tenía.

Aquel día despertó animado, el torneo de tenis de Mallorca era una buena ocasión para sumar puntos y victoria. El cuadro ayudaba pues en primera ronda aguardaba un pipiolo de 15 años. «Ah, este es el Rafael Nadal del que tanto habla siempre Carlos Moyá, el que dice que es tan bueno». El gerente Ramón Delgado –ojo, que en su día fue capaz de tumbar a Sampras– se extrañó del séquito que acompañaba al chavalín. «Aquello ya significaba algo».

El partido empezó igualado, el dichoso niño llegaba a todas las bolas y el tenista paraguayo comenzó a flaquear. Perdió el primer set y su fe se marchó por el desagüe. Uno nunca sabe qué día pasará su nombre a los libros de historia y por qué razón. «Tampoco me ganó un don nadie, ¿no?» explica orgulloso Delgado. Asistió a la primera victoria profesional de aquel crío que de niño pensaba que su tío Toni tenía poderes mágicos y podía hacer llover a su antojo.

Es 2020, noviembre, 18 años después y Rafael Nadal Parera ha sumado 999 victorias a la de aquella primavera de 2002. La que hizo el millar la abrochó ayer ante un colega, Feliciano López, sobre la dura superficie de París-Bercy. Y no se lo puso nada fácil, pues el toledano se llevó el primer set y exprimió a su amigo hasta el tie- break del segundo. Solo entonces pudo Nadal enderezar el rumbo, igualar el partido y cerrarlo media hora después (4-6, 7-6 y 6-4 ). Y voilá, 1.000.

"Estoy mayor"

«Estoy muy contento. Lo malo de haber ganado 1.000 partidos es que me doy cuenta de que estoy mayor». Nadal se detuvo lo justo en celebrar el acontecimiento, que le sitúa en un selecto club de tan solo cuatro miembros: Connors (1.274 victorias), Federer (1.242) y Lendl (1.068).

«Será una tontería decirlo ahora, pero ya entonces, aquel día, se veía que el chico tenía algo especial», finaliza Ramón Delgado antes de colgar el teléfono y seguir trabajando en su empresa de importación. Ahora ya sabe que ese 29 de abril fue parte de una historia que apenas comenzaba.

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