El Real Madrid salva el empate en el descuento por pura épica

Varane, durante el partido entre el Borussia Monchengladbach-Real Madrid
Varane, durante el partido entre el Borussia Monchengladbach-Real Madrid
EFE

A falta de fútbol, fe. El Real Madrid coqueteó de nuevo con la derrota y estuvo a punto de salir de herido de muerde de su visita a Alemania, pero un arranque de furia en los minutos finales salvó un punto que sabe a oro y que le deja con vida en la Champions.

Contrariamente a lo que sucedió el día del Shakhtar, el conjunto blanco hizo una buena primera parte. Salió enchufado y fue a por el partido, consciente de que necesitaba una victoria, o al menos no perder, para no quedarse al borde de la eliminación.

Así, las ocasiones se sucedieron una detrás de otra, pero con el problema recurrente desde que se fue Cristiano: muchas llegadas, ningún gol. La tuvieron Karim Benzema en un remate a la media vuelta, Kroos en un chut lejano y Asensio a bocajarro, pero el tanto no llegó y en un error de la zaga blanca el 'Gladbach golpeó con una veloz contra que Marcus Thuram, el hijo del exazulgrana Lilian, culminó.

El resultado desconcertó al Real Madrid, que salió en tromba tras el descanso a por el empate y lo rozó con un disparo de Asensio al larguero, pero también le hizo dejar muchísimos huecos a su espalda. Cada contra del Borussia parecía medio gol ante la desorganización blanca y Thuram hizo el segundo en otro error atrás del Madrid, con Mendy dormido y rompiendo el fuera de juego del delantero francés.

Siguió atacando el Madrid sin orden y dejando muchos espacios atrás, Stindl acarició el tercero y la debacle se mascaba para los blancos. Sin embargo, la entrada de Modric y Hazard le vino muy bien al equipo merengue y el belga acarició el primero. No llegó pero sí lo hizo poco después en un balón colgado que Casemiro salvó de cabeza y dejó en los pies de Benzema, que fusiló la meta alemana.

Menos de diez minutos quedaban y el Real Madrid se encomendó a la heroica, con Ramos de nueve y dejando apenas un par de jugadores atrás. Cada contra parecía medio gol, pero también las llegas blancas eran muy peligrosas... y en una de ellas llegó el milagro. Luka Modric puso el balón en el segundo palo, ya en el tiempo de descuento, Sergio Ramos llegó de cabeza y cedió atrás para que Casemiro fusilara la meta del Mönchengladbach y pusiera un empate que le sabe a oro a un Real Madrid que al menos sigue con vida.

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