Zverev deja a Carreño sin final del US Open tras una épica remontada

Pablo Carreño, durante su partido con Zverev en el US Open
Pablo Carreño, durante su partido con Zverev en el US Open
EFE

Pablo Carreño se quedó muy cerca de romper su techo en el tenis y plantarse en la final del US Open.Alexander Zverev le remontó tras ceder los dos primeros sets, en un duelo que acabó 3-6, 2-6, 6-3, 6-4 y 6-3. Su rival en la final será Dominic Thiem, que se impuso en la otra semifinal a Daniil Medvedev por 6-2, 7-6 y 7-6.

El tenista asturiano comenzó de manera impecable. Con un Zverev totalmente desconcentrado, Carreño sacó su mejor tenis para romperle hasta tres veces el servicio al pupilo de David Ferrer. El 6-3 inicial, por la vía rápida, fue sólo el prolegómeno de lo que iba a pasar después.

Y es que este Zverev parecía otro. El alemán fue arrollado en los cinco primeros juegos del segundo set, y con un 5-0 en contra y servicio de Carreño, aún se aferró al partido rompiendo el saque del español. Empezaron los mejores momentos del gigantón de origen ruso, que pasó de verse contra las cuerdas a ganarle dos puntos seguidos y colocarse con un 5-2 antes del cambio de campo.

Carreño empezó a sufrir. Zverev se empezó a centrar mucho más en hacer correr al español, que no sucumbió. De hecho, todo lo contrario: aprovechó su servicio para cerrar el segundo set y quedarse a sólo una manga de su primera final de Grand Slam.

Zverev se revuelve

El cierre del partido no fue ni fácil ni rápido. Zverev sacó la garra y empezó a jugar con un revés letal que complicó mucho la estrategia de Carreño. Logró romper el servicio del español, ponerse con 1-3 y soñar con la remontada o, al menos, con sumar un set.

Carreño se acercó, pero Zverev no iba a rendir la bandera fácil. De hecho, el alemán rompió por segunda vez el servicio del español para ponerse 2-5. No fue un alarde, sino una promesa: iba a tener que sufrir. El punto definitivo de este juego casi cayó por inercia para el alemán, que por fin entró en el partido.

El cuarto set fue un cambio de guión claro, y el más largo del partido hasta ese instante. Zverev recuperó su temible estado de forma, y tiró por tierra el intento de Carreño de ir por la vía rápida. Llevó el cuarto juego hasta el 3-5. Reaccionó el español, incluido un pelotazo a su rival (sin querer), que impidió que se llevara esta manga y forzase el desempate en un quinto set, al menos por la vía rápida.

Los saques de Zverev, a más de 200 km/h, cada vez costaban más ser devueltos y al final sucumbió el ovetense. Había que remar en el último juego.

El esfuerzo físico pasó factura a Carreño, que tuvo que recibir ayuda de sus fisios antes del último y definitivo juego. Zverev trató de aprovechar que el viento le soplaba a favor, pero la resistencia del español le hizo tener que esforzarse.

El saque del pupilo de Ferrer volvió a ser su mejor arma. El español le levantó la primera bola de partido, pero en la segunda acabó sucumbiendo. Se lo había dejado todo, pero Zverev demostró que está en un estado de dulce. De hecho, nunca había remontado dos sets en contra.

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