Carolina Marín: "El CAR tenía que haberse cerrado con los deportistas dentro"

La tricampeona del mundo de bádminton, en su sala de entrenamiento del CAR.
La vigente campeona olímpica, en su sala de entrenamiento del CAR.
Isasaweis | EFE

Carolina Marín vive la cuarentena en su Huelva natal, donde no había pasado "tres semanas seguidas en casa" desde hace 13 años, cuando hizo las maletas para instalarse en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, ahora totalmente vacío y cerrado por la pandemia de coronavirus que mantiene paralizado el deporte a escala mundial.

La onubense, que saca su lado flamenco mientras se entrena en su casa, lamenta tener que estar apartada de su sala de trabajo diario, aunque respira más tranquila tras el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ya que "tendré más tiempo para reconectar conmigo misma y para seguir mejorando cosas", afirmó en una charla del Santander Talks 123aCorrer.

La tricampeona del mundo y vigente campeona olímpica fue clara en ese sentido: "El primer error fue cerrar la residencia Joaquín Blume, donde vivimos 300 deportistas. Fue una auténtica locura porque esas 300 personas se fueron a sus casas por toda España y con que mínimo uno de ellos ya estuviera infectado, se lo podía haber pegado a algún familiar. Cuando se decretó el Estado de Alarma, el CAR se tenía que haber cerrado con los deportistas dentro".

Eso sí, considera que "ahora mismo volver a esas instalaciones no sería lo más lógico. Si me lo ofrecieran diría que no porque lo primero es la salud". 

También explicó que "a día de hoy, la mejor solución es la que se ha tomado, que nos quedemos en casa. Aunque seamos deportistas, más que nunca tenemos que unirnos a la sociedad española y ser una piña para luchar contra esto".

La andaluza se sumó a la campaña solidaria lanzada por Rafa Nadal y Pau Gasol y comenzó el confinamiento con su madre tras realizar un viaje relámpago en cuanto terminó su participación en el All England y ahora pasa el tiempo entrenándose y con ocio de todo tipo: cocina, ve películas y series, lee libros... e incluso se prueba en el bricolaje: "Mi madre tenía unas sillas por pintar en la terraza y le dije: 'trae para aquí la brocha'".

Los últimos meses han sido complicados para Marín, pues se ha encontrado "piedrecitas en el camino" tras sufrir una grave lesión de rodilla y "un problema familiar bastante grave", que le impedía tener la mente concentrada "al cien por cien" en el juego.

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