El dueño del Hoffenheim y enemigo público número 1 del fútbol alemán ultima la vacuna contra el coronavirus

El dirigente Dietmar Hopp, junto a sus jugadores y los del Bayern.
Hopp fue protagonista involuntario en el partido ante el Bayern.
@tsghoffenheim

Dietmar Hopp es una persona conocida en Alemania por ser el multimillonario presidente del Hoffenheim de la Bundesliga y ser noticia por las numerosas críticas que recibe de los aficionados al fútbol de su país. No obstante, estos días su nombre ocupa los titulares por otra cuestión bien distinta: una empresa de su propiedad está desarrollando la vacuna contra el coronavirus y se encuentra cerca de encontrarla.

Hopp puede tener un papel primordial en la lucha contra el COVID-19 porque la empresa CureVac, vinculada a la Fundación Bill y Melinda-Gates, está terminando de desarrollar un remedio contra el virus, informa Der Spiegel. 

Se trata de una compañía con sede en Tübingen que desarrolla vacunas contra todo tipo de enfermedades infecciosas y afronta ya la última fase del proceso para encontrar la vacuna contra el coronavirus.

De hecho, CureVac, de la que Hopp es el máximo accionista, ha despertado la atención de Donald Trump, ya que medios alemanes apuntan a que el presidente de EE UU quiere hacerse con la empresa y trasladarla a su país para tener el control del remedio contra el COVID-19.

En cualquier caso, Hopp descartó cualquier opción de vender su compañía, que emitió un comunicando negando rotundamente esa opción y sí reconoció intentos de otras partes de comprarla.

Además, se mostró crítico con Trump por su falta de solidaridad, ya que quiere que la vacuna "no solo ayude a la gente de la región sino también solidariamente a lo largo y ancho del mundo". 

El odio a Hopp

El magnate alemán, que aparece en la lista Forbes de las personas más adineradas del mundo con una fortuna estimada en 5.300 millones de euros, ha sido muy criticado por los hinchas del fútbol alemán por su oposición a la regla del 50+1 en los clubes alemanes. Esta indica que, ante el ingreso de grandes inversionistas en los clubes, los socios de éstos últimos tienen el derecho a retener la mitad más una de las acciones con derecho a voto, para así controlar las decisiones y el futuro de los mismos.

Hace solo unas semanas también fue protagonista involuntario en el partido de su club contra elBayern de Múnich, que tuvo que detenerse por unas pancartas amenazantes contra él. 

El árbitro paró el encuentro en el minuto 77 y, cuando se reanudó, los jugadores jugaron un rondo durante los minutos restantes a modo de protesta.

Además, Hopp carga con el peso de que su padre, Emil, fue un oficial de las brigadas de asalto nazis que dirigió la quema de la sinagoga de Hoffenheim, un ataque que fue parte de la llamada Noche de los Cristales Rotos. 

Hopp nunca lo ocultó y lo criticó, pero a medias, ya que también justificó que su padre obedecía ordenes: "Lo que hizo mi padre es condenable, aunque nadie muriera. Mi padre era maestro de primaria y, cuando le encargaron destruir la sinagoga, ya tenía tres hijos. De no haber obedecido, le habrían echado del trabajo y su familia habría afrontado una época sin esperanza".

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